He recibido una carta del Gobierno de Chile, Ministerio del Interior, Subsecretaria del Interior, Programa de reconocimiento al Exonerado Político. Firmada por MARTA JOIGNANT MUÑOZ, Coordinadora Nacional la cual trascribo al texto.
Señor (a) MANUEL IGNACIO TORIBIO NUÑEZ
De mi consideración Junto con saludarle, informo a usted que su postulación al Programa de reconocimiento al Exonerado Político ha sido rechazada.
Hemos analizado sus antecedentes, sin embargo no ha sido posible responder satisfactoriamente a su petición para obtener la calidad de exonerado político y acceder a los beneficios previsionales que otorga la Ley N° 19.234 y sus modificatorias.
Lo anterior debido a que no cumple con todos los requisitos exigidos, para ser calificado de acuerdo a la normativa vigente.
Sin otro particular, se despide atentamente.
MARTA JOIGNANT MUÑOZ, Coordinadora Nacional
TODO TRAMITE ES GRATUITO Y NO REQUIERE ASESORÍA NI PATROCINIO ALGUNO.
Al principio sentí mucha rabia, luego frustración, más adelante pena y asco. Como es posible que tengan antecedentes para determinar los derechos de una persona si jamás, nunca llamaron un testigo, jamás nunca pidieron algún documento, jamás nunca realizaron ningún tramite, solo me negaron la oportunidad de defender mi posición y quizás, si fuere del caso, hacer valer una reparación.
Por esto y otras cosillas más hoy grito a todo pulmon:
Mi mente, en una impresionante metamorfosis, fue capaz y rauda me llevo a espacios y hechos pretéritos. Todo comenzó a ocurrir el sábado a partir del momento justo de la llegada a La Capilla de La Escuela Militar, frente a los ojos atónitos de mi hija quien amorosamente me acompañó a la ceremonia, ocurrió que mientras los brazos de Mis Compañeros de Curso me apretaban contra sus pechos y al sentir como se fundían nuestras frustraciones, éxitos y desvelos, ocurrió el milagro, volver vivir a los primeros días de la búsqueda de mi querida carrera.
Mientras nuestros mutuos cariños de hombres me llenaban el alma de un reluciente afecto, reviví la fuerza de aquel sentimiento casi místico y propio de los soldados que muy pocos comprenden en su total dimensión, pero que aquellos que lo hemos vivido lo valoramos en su profundidad, El Compañerismo.Mágicamente mi mente me transporto, no solo a ese 17 de diciembre del 1977 fecha que celebrábamos por ser el día de nuestra graduación como Oficial del Ejército de Chile, sino que a recorrer los 1500 días de alumno en El Plantel Castrense del Libertador General Bernardo O”higgins.
Hoy, la tarde del día siguiente a la celebración, me miré al espejo, y noté algo diferente en mi rostro, me detuve un rato para tratar de entender que era, y entonces vi que mis ojos tenían un brillo distinto, -lo conocía-, es el fulgor que me acompaño durante muchos años de juventud, años cuando esperanzado en un magnifico mañana miraba sin temor el futuro y luchaba sin desmayo por conquistarlo.
Es el centellear del espíritu que se fue apagando mientras mi caminar por el país, al que amo entrañablemente, me hizo ver como se despedazaba al ser amedrentado por odios absurdos nacidos de ansias desmedidas de poder. Odios a los cuales no fui, ni tampoco hoy soy inmune. Es el brillo de las ansias de ser feliz, luz que se fue muriendo poco a poco opacándome la mirada mientras moría mi esperanza.
El regreso del resplandor me dice que ha renacido en mí la esperanza y una vez más Mi Chile es más fuerte que el odio y rencor de unos pocos, que aquellos que no entienden lo que nos paso están definitivamente perdidos en el limbo del desconsuelo.
Me siento profundamente reconciliado conmigo mismo, solo espero poder contagiar de esté mismo espíritu a todos mis compatriotas, es muy hermoso entender que pese a todo el sufrimiento vivido y horrores vistos, podemos seguir siendo felices y aceptar que aquellos que no tuvieron nuestra suerte, pese a que ahora no están presentes, no perdieron en vano lo mejor de ellos, su vida, sino que se han transformado en los cimientos del renacer del alma nacional.
Cuando ingresé a la Escuela Militar, tenia apenas 15 años, y me enfrentaba a un gran reto, el cambiar mi vida, de la tipica en casa de los padres, por un sistema disciplinado y jerarquizado.-estaba nervioso y asustado- Mi primer encontrón con la realidad fue tanto para mi, como para todos, la ceremonia de despedida a los padres, -la verdad que es muy fuerte-. Es en ese momento cuando uno recién se enfrenta a su futuro y lo que será el riguroso encierro de los primeros meses en la Escuela Militar, claustro que durara un par de meses, hasta la entrega de espadines (de febrero a fines de marzo).-a todos se nos apretó el estomago, luego nos rodaron algunas lagrimas por las mejillas-, ese día comenzábamos el camino para convertirnos en soldados. Primero fuimos organizados en dos compañías de cadetes, nos formaron en el patio Alpatacal, (tiene ese nombre en honor al os mártires del accidente de la escuela en Argentina (Mas Informacion) y luego del discurso de bienvenida por parte del director de la escuela, totalmente cargado de emotividad y señales de lo que nos depara lanueva vida en la escuela, nos dieron algunos minutos para despedirnos definitivamente de nuestras familias, la próxima vez que los viéramos seriamos otros –de hecho puedo recordar que para mi primera salida franco, cuando fui a vestirme con mi ropa de civil, esta ya no me quedaba tenia un par de tallas mas, me había crecido la espalda y los muslos, y mentalmente me conducía con un concepto nuevo, la disciplina-. Esos minutos, de abrazos y besos de despedida, son muy cortos o se sienten así, sin darse uno cuenta nuevamente suena la trompeta y hay que regresar a formar, ahora junto a quienes a partir de ese momento y para toda la vida serán tus Compañeros de Curso. Con la cara aun llena por la humedad provocada por las lágrimas del adiós a la familia, y muy asustados, sétimos la voz de un oficial que decía, ¡POR CHILE!, lleve la compañía al Patio de la Orden (recinto interior en que diariamente se leen las órdenes para la compañía). En ese minuto pensé, que debía ser muy importante este momento, ya que su simbolismo se reflejaba en que ¡POR CHILE! se nos acaraban nuestra vida de civil y comenzábamos el camino del servicio a la patria. Acto seguido nos repartieron el uniforme de la patria, -por aquel entonces el Ejército de Chile era muy pobre, por lo que nos entregaron unas tenidas verde olivas (de combate) usadas-. Sentí un poco de frustración, pero la realidad es que no había uniformes nuevos, triste realidad que espero no se repita jamás. Luego, nuevamente escuche la voz firme y de un Oficial decir ¡POR CHILE! , lleve la compañía a los comedores. –de inmediato pensé, que extraño, ir a los comedores ¡POR CHILE!. Estas ordenes continuaron durante todo el primer día y el siguiente, comencé a sentirme un poco incomodo, todo se hacia POR CHILE, ya me sonaba a fanatismo. En el segundo y tercer día ya me cuestionaba, -¿Dónde me vine a meter? -Estos huevotes están rallados con el patriotismo y no creo que deba ser para tanto- de verdad comencé a preocuparme y lo que es mas grave a cuestionarme, ¿donde me vine a meter?. Todo se aclaro al final del tercer día en la Escuela Militar, era una confusión y se debía a un problema fonético. El brigadier Mayor, (Alumno antiguo que por su buen promedio de notas tiene mando sobre los reclutas) tenia por apellido PORCCILE, y como en italiano la CC se lee CH, cuando le ordenaban hacer esta u otra actividad, no se trataba de amor exagerado o fanático a la patria, si no que solo se debía a que nombraban Brigadier Mayor de la Compañía, por su apellido.
Transcripción de parte de un comentario de un lector:
"Leer con calma tu posteo me permitió conocer la Historia de 120 Cadetes de la Escuela Militar Chilena que en el año 1927 conquistaron Buenos Aires y también Mendoza".
La tragedia de Alpatacal. Mártires del deber y del honor patrio, en tiempos de paz.
Quiero rendir un patriótico homenaje a los 12 chilenos que allí perecieron.
Ellos son: El Brigadier: -Osvaldo Medina Moena;
Los Cadetes: -Guillermo Perry Fonseca; -Oscar Martini Pérez
Los Sargentos Primero: -Eudoro Garín Pino; -Luis Navarrete Larenas; -Cipriano Collao Collao
El Sargento Segundo: -Nicolás Montes Collao
El Cabo Primero: -Manuel Zamora Riveros
El Dragoneante: -José Quintana Novoa
Los Soldados: -Juan González González; -Juan Pérez Seguel; -Luis Gajardo Rosas. y un año despues víctima de ernfermedades respiratorias contraidas en el accidente,muere olvidado por la historia: El Cadete: Luis Fighen (numero 13)
El Capitán del Ejército Argentino Roque Lanusen Mendoza, despidio a los caidos diciendo: "Prometamos, como el mejor homenaje a la memoria de los caídos, que por ser chilenos y ser soldados eran nuestros hermanos, mantener siempre vivo el recuerdo del heroísmo con que supieron afrontar la muerte, heroísmo nada raro en ellos, precisamente por que eran soldados y eran chilenos" Mientras la prensa de Bs. As.decia: "llevad a vuestras mades las lágrimas de las nuetras, que sintieron en sus entrañas el dolor de la catástrofe por que los muertos son tambien hijos de América, sangre y nervios de una misma raza, palpitaciones del gran corazón americano".
El homenaje lo haré en la persona del último sobreviviente de la tragedia, don Renato Montalba Vega, de 95 años de edad, distinguido vecino de la ciudad de Concepción. En 1927, cursando el último año de la Escuela Militar, formó parte de la delegación que viajó a Buenos Aires en el marco de las celebraciones del centenario de Bartolomé Mitre.
El gobierno chileno había recibido la invitación de su par argentino para que el instituto formador de la oficialidad de nuestro Ejército concurriera al vecino país y desfilara junto a sus correspondientes de Uruguay, Paraguay, Boliviay Brasil, que también habían sido invitadas, con ocasión de las solemnes fiestas organizadas para dicha celebración.
Cuando el Presidente de la República, don Emiliano Figueroa Larraín, le manifestó al ministro del Interior, coronel Carlos Ibáñez del Campo, sus aprensiones para aceptar la invitación, porque las grandes nevadas de la cordillera podrían entorpecer el viaje de los muchachos, éste le contestó: "Si fuera necesario, que atraviesen la cordillera a pie; para eso son soldados".
Pero los viajeros no tuvieron ningún problema en la travesía a bordo del Ferrocarril Trasandino. Viajaban dos compañías comandadas por El Director de la Escuela Militar, Coronel José María Barceló Lira. La primera de ellas a cargo del Capitán Guillermo Aldana y los Tenientes Stringe, Garrido y Sagüés. La segunda iba al mando del Capitán Guillermo Rosa y los Tenientes Andrade, Miranda y Gundelach.
Después de un cálido recibimiento en Mendoza, en el Regimiento de Infantería N° 16, la delegación chilena prosiguió su viaje a Buenos Aires. Pero, en la pequeña Estación Alpatacal, por la que pasaba a gran velocidad arrastrado por dos locomotoras, en la noche del 7 de julio, el convoy que transportaba a los cadetes chocó de frente con otro que esperaba para partir, descarrilando ambos. Los carros se tumbaron y aplastaron, y dentro de ellos los pasajeros. Luego, se desató un incendio. No es el propósito de estas breves líneas relatar los horrores allí vividos por los militares chilenos, que en ese momento ya dormían plácidamente en los coches dormitorios, por lo que sólo mencionaré que fallecieron 12 y
quedaron heridos 31, de los cuales 10 eran graves y 21 leves. Cuando fueron a extraer de los fierros retorcidos y maderas astilladas al Coronel Barceló, éste dijo: "Salven primero a mis cadetes".
Respecto de los que resultaron sanos y salvos, honroso resulta recordar que el ministro de Guerra, General Bartolomé Blanche, el mismo día 8 aclaró que por decisión del General Ibáñez -quien entretanto había resultado elegido para la primera magistratura en la elección presidencial del 22 de mayo- el viaje proseguiría, porque "la continuación del viaje de una compañía a Buenos Aires obedece al cumplimiento del deber que la Escuela Militar contrajo al aceptar el gobierno la invitación del gobierno de Argentina; y este deber, grato en toda circunstancia, no puede dejar de cumplirse, cualesquiera que sean los obstáculos que la delegación encuentre, por obra de la dolorosa casualidad", es así que el Coronel Novoa, Subsecretario de Guerra en representación del General Blanche ordena: "¡Mayor Garcia! debe seguir Ud. a Buenos Aires con cinco oficiales y una compañia en traje de servicio. En lo posible llevará el estandarte con banda de pitos y tambores. Permanecera en Buenos Aires el tiempo indispoensable para cumplir la misiónde tomar parte en las fiestas del monumento a Mitre. Procure llevar la placa y obsequios, se se han librado.
-A su orden mi coronel- fue la respuesta de Garcia". Y así fue como siguieron rumbo a Buenos Aires 120 Cadetes, y 5 Oficiales, al mando del Sub-Director de la Escuela Militar Mayor Néctor Garcia.Sus uniformes manchados con la sangre de sus heridas y las de sus compañeros, llevando consigo estandarte y banda de pitos y tambores.
El diario "Crítica" de la capital trasandina informó como sigue: "Bajo una lluvia de flores, el heroico resto de la brillante falange de soldados enviada por Chile, desfiló esta tarde por nuestras calles. El pueblo los hizo objeto de una manifestación jamás vista en Buenos Aires. Se les aplaudía y vitoreaba sin cesar". "Al romper la marcha los cadetes chilenos, encabezando la magnífica columna de tropas, estalla un nutrido repique de aplausos en la Plaza de Mayo, en las aceras de la avenida y los balcones de la Intendencia". Por su parte, el diario "Los Andes", de Mendoza, refiriéndose a la llegada de nuestra Escuela a Buenos Aires, comentaba: "Era tal la aglomeración de gente en la estación de Retiro y sus inmediaciones en el instante de llegar el tren a ésa, que se hacía imposible dar un paso y fue necesario prohibir el tráfico de vehículos. La multitud, apiñada, esperaba impaciente el arribo del convoy.
Múltiples damas aguardaban con hermosos ramos de flores sujetos por cintas de los colores argentinos y chilenos". "Cuando se anunció la proximidad del tren, el público prorrumpió en vítores y aplausos con un entusiasmo indescriptible. Pero cuando el tren se detuvo en el andén, la escena fue inenarrable". "Gran parte del público, ávido de ver y exteriorizar su simpatía cariñosa a los cadetes, llegaron al extremo de treparse a los coches de este convoy colocado en la vía contigua, donde estaba el tren especial". "Fue un instante inconfundible, cuando los cadetes eran abrazados por las multitudes, que hacían grandes esfuerzos por llevarlos en andas, mientras los cadetes -visiblemente emocionados- agradecían las demostraciones populares". "El doctor Alvear (Presidente de la República Argentina) estrechó la mano de cuantos militares y cadetes chilenos le fue dado, denotándose en él una gran emoción en ese momento, a la que todo el pueblo de Buenos Aires se
adhería en forma espontánea y sin convocatoria previa alguna, llevado por la congoja que le ha producido la catástrofe de ayer, al recibir como hermanos a los cadetes que ha enviado Chile". "Puede decirse que nunca Buenos Aires ha tributado tan espontánea como extraordinaria manifestación".
"Con grandes esfuerzos y siendo preciso abrir camino entre la multitud, los cadetes chilenos pudieron llegar al cuartel de "Granaderos a Caballo", donde se alojan y hasta donde los acompañó incesantemente las demostraciones del cariño popular". Entretanto, el director de la Escuela, Coronel Barceló, con otros Oficiales, Brigadieres, Suboficiales, Cadetes y Soldados, se recuperaba en el Hospital San Antonio.
Don Renato Montalba Vega nació en Concepción el 15 de mayo de 1909, hijo de don Manuel Montalba Hodges y doña Laura Vega Baeza. La familia Montalba fue fundada en la Concepción
de Penco en 1750, por don Domingo Montalba y doña Josefina Saavedra, y se encuentra emparentada con doña Paula Jaraquemada y con el coronel Santiago Bueras.
El joven Renato hizo sus estudios en el colegio de los Padres Franceses en Concepción, ingresando a la Escuela Militar en
1924, a los 15 años. Egresó con distinción. No obstante, razones de salud le impidieron proseguir la carrera de las armas, por lo que se dedicó a la agricultura en Arauco, siguiendo los pasos de su
progenitor. Casó a la edad de 30 años con doña Carmen Rencoret Gómez, fallecida en 1991. Su suegro, don Ernesto Rencoret Bravo, oficial de Ejército, fue uno de los fundadores del Regimiento de Caballería N° 7 Guías de Concepción, cuyo padre también fue oficial de Ejército, al igual que su suegro, quien combatió en la Guerra del Pacífico.
En el último sobreviviente de Alpatacal, como lo señalé al
comienzo, quiero rendir mi homenaje a estos mártires del deber y del
honor patrio en tiempos de paz, ejemplo de entereza y gallardía para
las nuevas generaciones. LA GUERRA TIENE SUS HÉROES, PERO LA PAZ TAMBIÉN LOS TIENE.
ALPATACAL,
FUE TANTO EL IMPACTO QUE CAUSO EN ARGENTINA, VER DESFILAR A LOS NIÑOS VENCEDORES DEL DESTINO QUE SE DIJO DE ELLOS: "LOS CADETES CHILENOS, CÓMO SE HAN ADUEÑADO DEL ALMA DE BUENOS AIRES". Nota:
-Todos los cadetes tenian entre 15 y 17 años. -La estación de Alpatacal hoy tiene por nombre "Cadetes Chilenos" -El Teniente Gundelach confidenció que de regreso a Mendoza el tren se detuvo en sitio del accidente en Alpatacal y esta vez todos habían llorado, contrariamente a lo ocurridó la noche del choque en que nadie derramó una lágrima.
¡Y me preguntas por que me siento orgulloso de ser chileno!
Una tarde en la Escuela Militar, al inicio de las actividades, mientras se leía la Orden del Día, ceremonia diaria y muy importante para los militares, el comandante de la compañía de cadetes, un tipo con una personalidad un poquito extrovertida, y con un ego muy grande, lo que hacia que cayera bastante gordo, comenzó ha comentar que la recepción de especies para la campaña de acción cívica a que se veía enfrentada la escuela Militar estaba muy mala y pésima en nuestra compañía, esta es una actividad extra-programática en que todos juntábamos especies de vestuario y comida no perecible para que luego la Sra. Lucia esposa del General Pinochet pudiera repartir en las poblaciones mas pobres, por lo tanto era muy importante, y como siempre se fomentaba el espíritu de competencia entre las unidades, el Capitán Yo Yo Yo, se empeñaba en ganar a toda costa, para ello nos señalo –el único que se ha preocupado por traer especies para la acción cívica soy yo, Uds., cadetes picantes no han juntado nada. Eso para hacernos sentir mal –ni un solo paquete de arroz. Luego hinchando su pecho y con la vista al horizonte agrego –Su capitán si se la ha jugado y se consiguió 18 pares de zapatos nuevos para niños- y continuo con su Bla, Bla, Bla. Y su Yo Yo Yo. El resaltaba su increíble capacidad y lo inútiles que éramos los cadetes para juntar aportes. Me sentí muy mal, mejor dicho me piqué. Me daba rabia ese trato, él como oficial, podía salir todos los días a la calle, y en la calle se gestionan las donaciones, no encerrado entre las cuatro paredes del Alcázar de las Cien Águilas. Por otra parte nosotros los alumnos teníamos que perder valiosas horas del corto fin de semana para buscar donaciones entre familiares y amigos. Sentía que su trato no era motivador sino injusto y prepotente, fue entonces que pedí permiso para hablar, y en vez de repudiar su actitud y plantearle mi inquietud preferí tratar de demostrar su equivocación con hechos palpables. Solicite permiso para salir en hora de clase y que me acompañara un compañero de curso que tuviera vehiculo. Gran jugada pensé, pero no sabia que haría después, algo se me tenía que ocurrir. Eso sí que tenía una pequeña idea, no sabía si resultaría, pero estaba muy picado para pensar pequeñeces, me autorizaron, al día siguiente a las 09:00 horas, junto al cadete Orellana partiríamos a recorrer Santiago en busca de donaciones para la acción cívica, aun que en realidad mi sentimiento profundo y motivación no era otra que cerrarle la boca a mi Capitán. Esa noche dormí muy poco, que podía hacer?, de donde sacaría esas especies?, - tenía que tapar la bocota del Capitán-. Y si no consigo nada? Mi carácter me había jugad una de sus pasadas, ahora tenia un problemazo que resolver. Por que no le hice ver que su actitud fue prepotente al comparar su situación con la nuestra, o por que no me quede callado. No, tenía que demostrar con hechos no con palabras, usar la Razón en vez de la Fuerza. Llego la mañana, nos vestimos Orellana y Yo con uniforma de salida y a la calle, pero como Dios siempre me acompaña, me ilumino, y lo primero que realice fue dirigirme a la calle Bascuñan Guerrero donde Calzados Gacel tenia una bodega. De la bodega llamé a Gacel Concepción a mi Papá, quien por aquel entonces era el Gerente de Ventas y le conté lo que pasaba. La gestión fue buena y afortunada, mi Papá logro que don Hernán Ascui dueño de Gacel, autorizara donar una gran cantidad, todas las que quisieramos, de Botas de dama tipo Satánicas (Grupo musical de moda en los años 70 que utilizaba unas botas con calados) que se encontraba en la bodega de Bascuñan. Fueron mas de 1000 pares, y nada menos que botas Gacel, lejos la mejor marca de calzado de Chile. No llegamos con mas pares por que la camioneta se nos hizo chica, solo no entraron mas. Pero 1000 contra 18, con esto tendrá que darse cuenta el Capitán Yo Yo Yo que por la boca muere el pez. La verdad es que nada cambio, mi Capitán se subió rápidamente al carro de la victoria, y compartió los honores de tan buen resultado en la acción cívica, la que fue todo un éxito. Por mi parte recibí mi reconocimiento frente a toda la escuela Militar formada y con una anotación muy positiva en mi la hoja de vida, pero lo que fue la génesis de esta actitud, enseñar a ser mas humilde en el trato a sus subordinados a mi Capitán no funciono. Bueno es una pequeña anécdota, pero ella me permite ver en mi interior y entenderme o conocerme un poco más. Me doy cuenta que a temprana edad me molesto la prepotencia de un sistema en que se permiten excesos por ignorancia, la falta de cultura es mala consejera en el trato a las personas, también comprendo que desde ese tiempo veía que mi camino de lucha contra las injusticias del sistema seria obligatoriamente el diálogo y tratar de hacer comprender vía ejemplo que la comunicación es mas fuerte que la imposición. Espero poder contar más anécdotas para poder entender que soy y que fui.
La verdad que el título resulta más sugestivo que lo que puede ser la historia.
Si es verdad, durante algún tiempo me puse los zapatos del Presidente de la Republica de Chile (Corrijo: Dictador) Capitán General Augusto Pinochet Ugarte.
Solo es una pequeña anécdota, pero permite entender la importancia que tenia, en mi entorno familiar y social, la figura del que por aquel entonces se veia como el 2° y no por ello menos importante "Libertador de la Patria".
Cuando corrían los primeros años del gobierno de la FF. AA, tanto mi padre, su hermano como el marido de mi hermana y en general toda mi familia se dedicaban al negocio de los zapatos, es decir pertenezco a una familia de zapateros. El único que no siguió esos rumbos fui yo, ya que el año 1974 ingrese a primer año a la Escuela Militar.
Y es así que que cuando cursaba mí segundo año, es decir todo un "Cadete Antiguazo", recibí un regalo muy especial, un par de zapatos de vestir negros. Me fueron entregado por mi cuñado Jecho, quien a su vez los recibió, pero ya destinados para mi, de su tío Keno.
Esto ocurrió por que durante algún tipo de apuro en la moneda (Casa de Gobierno de Chile), El General Pinochet pidió urgente un par de zapatos de vestir negros para cambiarse, como no había ninguno a mano previsto el oficial de órdenes o el ayudante o un ordenanza que más da quien, salió corriendo con viento fresco a comprarlo un par a la tienda más cercana. Toco que la afortunada fue la del Keno, quien a su vez era tío de mi cuñado.
El general se los probo, y al no cazarle, ordenó -Cámbienlos, no me calzan me aprietan mucho- Quizás no tanto como la conciencia!!
Los Subalternos nuevamente Corrieron a la tienda Keno pidieron cambio por otro numero mayor, este si debía acomodarle al pie del Presidente.
Acto seguido aquel simple par de zapatos ahora tenían trascendencia histórica, -fueron calzados por tan digno mandatario-, entonces pensaron que no había mejor destino para ellos que regalárselos a quien era por aquel entonces, el representante en la familia de las FF.AA.
Es así, que aquellos zapatos negros llegaron a mi poder y por cierto que durante algún tiempo transité por la vida calzando los zapatos, que por unos minutos vistió El General Pinochet.
La verdad que este hecho no tiene la menor importancia, y a la luz de lo que fue mi propia historia a partir de abrir los ojos frente a lo que ocurría en el Chile de Pinochet, el haber recibido esos zapatos negros, no pasa de ser una anécdota, (Fundamento del dialogo aquí: http://razon-fuerza.espacioblog.com/post/2006/09/30/exonerado)
Lo que si ella, la anécdota; sirve como antecedente o base de un punto de vista que permite entender lo que en aquel tiempo sentía una mayoría de chilenos, o por lo menos los con quienes yo me relacionaba.
Como fuimos de bobos.
(La corrección de Presidente a Dictador se debe a que muchos "leen sin darse el trabajo de entender" entonces piensan que el decir Presidente es una señal de apoyo o legitimista su gestión.)
(algo del entorno http://es.youtube.com/watch?v=dfZGUVNWjd8)
El año 1978, en la frontera con Argentina, más específicamente en la Estancia Los Cóndores, Coyhaique Alto, siendo un Sub-Teniente, y no solo eso sino que además la última antigüedad de los oficiales del Batallón Chillan,es decir la última chupada del mate, me entreviste con un grupo de ENEMIGOS de la patria, "CACHACOS"(Gendarmes Argentinos),en aquel tiempo y con años de Escuela Militar en el cuerpo y la mente, no podia pensar de otra forma. Fue un momento complicado, por primera vez tenia a un adversario real, y a tiro de pistola, le veía claramente su rostro.
El primer impulso fue agredirlo, atacar, matar,
-que se creen estar tan cerca de la alambrada- pense.
La alambrada, pálida cerca de 7 hilos de alambre que separa a Chile de Argentina. Si, es igual a la que separa una estancia de otra, se confunden fácilmente, pero esta tenía un significado especial, representaba físicamente el término o final de la patria y el inicio del territorio del adversario.
-Y estos gallos estaban tan cerca, -quizás querían cruzar, invadirnos- con la logica de la guerra continue especulando .
Afortunadamente, después del impacto inicial reinó la cordura, es así pudimos conversar un rato, conocernos un poco, entablar un dialogo con aquel enemigo.
No recuerdo para nada su nombre, me refiero al del Oficial Argentino, menos el de los soldados que lo acompañaban, era eso si un bicho tan empelotado como yo. Seguramente tambien un suche del año,
-con más hambre eso si-, Lo se por que me pidieron pan.
Nosotros le dimos la mano y luego les regalamos un trozo de marraqueta con queso.
No pasábamos hambre, la ciudad de Coyhaique se encuentra a solo unos 45 kilómetros y su gente, con mucho cariño, nos mandaba a diario paquetes de regalo con cartas, cigarrillos y cosas de comer y beber.
Lo más importante eso si, siempre fueron las carta, en ellas nos agradecían cuidarlos, se referían con tanto cariño "al Soldado que esta en la frontera" eso nos impactaba, remecía el corazón. Ellas me entregaron tanta fuerza, que aun al día de hoy sigo sintiendo que fue un honor participar del "casi conflicto", en ese lugar y en ese tiempo.
Mi batallón fue movilizados desde el Regimiento de Montaña N°9 "Chillan" de la ciudad de Chillan y era el único de Chile que atacaba,-teniamos la misión de atraer fuerzas enemigas a nuestro teatro de operaciones, Bajar la presión que argentina ejercía en el teatro de operaciones austral, Punta Arenas, debíamos generar un cambio en la estrategia del invasor, hacer que Coyhaique fuera una amenaza para ellos.- lo teniamos que hacer en condiciones muy desmejoradas, sin material de guerra suficiente,o con material para la risa, solo contabamos con 114 tiros por hombre, fusiles máuser de año 1920, los mismos con que desfila la escuela militar,de esos tiro a tiro -¿apoyo aéreo? de risa-.
Bueno pero volvamos al tema central, mientras conversábamos, el oficial argentino tomo una de sus insignias, la que correspondía a su grado, Una tableta de genero verde oliva con un sol en su centro, lo que colgaban desde un botón en un bolsillo de su blusa y me la obsequio, en un acto de reciprocidad, tome la piocha de mi kepis (gorro) saque el escudo de Chile que en ella tenia y se lo entregue.
¿Ustedes saben lo que dice el escudo nacional de Argentina?,
El Cachaco tomo el escudo chileno, lo miro unos segundos, y acto seguido me pregunto ¿por que dice Ejército de Chile? ¿No debe decir “POR LA RAZON LA FUERZA”?,
Esa pregunta me impacto, y hasta hoy tengo la duda, me toco un Cachaco muy culto, o ellos sabían más de nosotros que lo que nosotros sospechábamos de ellos, insisto que esta duda persiste en mí. Y ella me motivo para definir a partir de ese simbólico evento lo que ha de ser el reconocimiento a mi propia historia de los últimos años, mejor dicho de casi todos mis años.
Nota: Mi señora encontró estos apuntes y después de leerlos me preguntó si escribía el guión de alguna película, su consulta me ha hecho reflexionar, no quiero aparecer diciendo cosas que no son, quiero narrar los hechos como los recuerdo, pueden parecer una fantasía, pero son así como los recuerdo, es así mi verdad.
Al leer este relato cualquier persona puede notar que existe de mi parte una falta evidente de humildad, solo hablo en primera persona, no nombro a quienes me acompañaron, eso es por que trato de narrar los hechos tal como los recuerdo, por ello me pongo en la perspectiva de tratando de situarme en aquel momento, por lo tanto asumo la ególatra y autosuficiente personalidad que en aquel entonces tenia. La verdad es que como las cosas me salían bien, en general lo que quería lo lograba, me sentía dueño del mundo.
Mis metas, eso si, eran muy sencillas, por ello creía ser una persona humilde, hoy veo que no por que mis metas fueron simples yo fui humilde, tenia el ego muy grande y me lo incrementaba el entorno, recibía honores de la tropa a diario, disponía y mandaba seres humanos y podía manipular sutilmente las dificultades y a mis superiores.
Bueno regresando a la historia, por supuesto que el encuentro con el enemigo no termino con el intercambio de insignias solamente, después del cruce de un par de palabras llenas de nerviosismo, me di cuenta que el Cachaco miraba insistentemente mi pierna derecha, bueno no mi pierna precisamente, sino en dirección a mi pierna, lo hacia por que a media cadera y frente a mi muslo colgaba el arma tradicional del Infante chileno, un temido “CORVO”.
Además,el mío no era uno cualquiera, por el contrario era muy espacial y siempre llamaba la atención, me fue obsequiado el año 1975 por mi apoderado en la Escuela Militar, cuando me lo entrego me comento que lo hacia por que se sintió muy orgulloso de mi durante una reunión de apoderados del curso en la Escuela Militar y que por ello me lo obsequiaba con mucho cariño. Corvo fabricado de una sola pieza, hecho totalmente a mano por un artesano de la ciudad de Linares, quien dio poco a poco la forma a la “uña del diablo” a partir de un paquete de amortiguación de un camión, pesaba casi un kilogramo, media 2 cuarta, algo así como el doble de lo normal y lo más impresionante de él, sus 5 puntas, terribles y filosas, en ambos extremos de la empuñaduralas 4 gotescos rompe-huesos los que fielmente acompañaban a la tradicional uña del diablo siempre dispuesta a destripar sin piedad a cualquiera. La verdad un arma que infundia miedo, no se si respeto, pero si se que mucho miedo. Lamentablemente no tengo fotos de mi corvo por lo que los que acompañan el relato son el tradicional chileno y el coreano o pico de loro
El Cachaco no le quitaba la vista de encima, lo miraba insistentemente, pieso que ellos nos veían practicar con los corvos cada mañana al hacer gimnasia, -nuestro campamento se encontraba a solo 700 metros de la alambrada o limite-, nuevamente con un animo conciliador y diplomático, frente al interés que mostraba el Argentino,y cuando por lo demás nuestra misión era mostrarnos al enemigo, atraer su atención para que debilitaran sus otros teatros de operaciones, desenfunde mi corvo y se lo pase para que lo viera mas de cerca y sintiera todo su frio poder. No creo que lo encontrara muy novedoso, por la expresión de su cara, mejor dicho creo que lo vio como pavoroso. Su peso, tamaño y excelente filo lo hacia ser un arma muy superior al corvo de cargo fiscal fabricado por Famae que portaban mis compañeros de la patrulla. El oficial argentino, desenfundo su pistola, le sacó el cargador y me la entrego, una Berretta de 9 milímetros, -nada especial-, tomé mi revolver, -nunca me gustaron las pistolas prefiero los revólveres, su munición no es capas de detener a un hombre que se aproxima lleno de adrenalina y ensegesido por el combate, su munición es enfundada y atraviesa limpiamente la carne y huesos de un hombre, por el contrario un Magnum 357, con munición explosiva es un verdadero mazazo en el cuerpo de un adversario, puede detener un vehículo, con mayor razón a un enemigo-.
Abrí la nuez de mi Magnum y le entregue un tiro 357 explosivo, -Che, me dijo, si te pillo en combate con esta munición fusilo-. Respondí, si me pillas en combate con un tiro de estos va a ser por que ya no tengo munición para disparate.
Historias en la frontera, II
Existe otra gran cantidad de encuentros entre soldados chilenos y argentinos durante la emergencia del año 1978, no todos pacíficos, algunos terminaron muy mal. En esta oportunidad quiero narrar uno de ellos, por supuesto se trata de uno en que participe.
A fines de noviembre o los primeros días de diciembre del 78, por fin comenzaron a llegarnos los refuerzos, en primer lugar algunas unidades de Carabineros, específicamente de La Guardia de Palacio (La Moneda) y del Ministerio de Defensa.
Como ellos venían muy bien equipados, sus fusiles eran automáticos, nosotros solo teníamos armamento de la 2° Guerra (fusiles máuser tiro a tiro), el mando tomando en consideración el nivel de entrenamiento en combate, decidió cambiar el armamento, los máuser a Carabineros y los SIG a las tropas de infantería.
A partir de ese momento sentimos que las fuerzas se equilibraban, ahora si nos estaríamos en condiciones de enfrentar y darles una paliza a los Cachacos.
También llegaron a reforzarnos en nuestras posiciones de primera línea, algunos mandos, todos provenientes de Las Escuelas (militar y de sub.-oficiales), en mi caso particular debí entregar el mando de La Compañía se Morteros del Batallón Chillan a un teniente antiguo que procedía del Alcázar de las 100 Águilas, LA Escuela Militar del Libertador General Bernardo O”higgins, donde él ejercía como instructor de los Cadetes.
En esta entrega, lo primero fue la ceremonia de entrega del mando de mi unidad, para ello se formo a toda la tropa y se comenzó a realiza el tramite protocolar.
Mis soldados eran todos antiguos con más de 2 años de servicio militar en el cuerpo, debieron haber sido licenciados en Octubre del 78, pero a causa de la movilización de las unidades a la patagónia, su baja del ejército se encontraba postergada indefinidamente. Ha decir verdad cumplían, pese a ser antiguos y a su particular situación, cumplían muy bien mis órdenes e instrucciones, llevábamos casi cuatro meses en la frontera, nos conocíamos, todo se llevaba con un ritmo muy distinto al de la vida en cuartel o en tiempos de paz.
En circunstancias como estas, se crean una suerte de sentimientos de cómplices entre quienes se sienten veteranos en un combate, pese a que la verdad es que a la fecha no habíamos tenido enfrentamientos con los argentinos.
Con la llegada de estos nuevos tipos, en nosotros afloro ese “veteranismo” llevábamos mas tiempo, nos conocíamos, o creíamos conocer, todas las papas, ya éramos veteranos de un conflicto que nunca comenzó.
Nuestros uniformes se encontraban ajados, sucios y ni hablar de los olores, el pelo muy largo, la barba crecida, esto, no por que sea una costumbre hacerlo en campaña, sino como una necesidad propia de nuestra misión, debíamos atraer fuerzas desde otros teatros de operaciones, bajarle la presión a las unidades del Teatro de Operaciones austral Conjunto en el sector de Punta Arenas y en lo posible conquistar terrenos de compensación para que al termino del conflicto Chile pudiera negociar, por vía diplomática, con alguna ventaja.
Para cumplir con estos objetivos la única formula que existe es el Ataque. Pero, ¿que pasaría después del primer impulso del ataque?, solo teníamos 114 tiros, si nos iba muy bien lograríamos avanzar unos pocos kilómetros en territorio Argentino ¿y después?, sin vehículos apropiados para cubrir las líneas de comunicación de la logística, sin munición, sin equipamiento, ¿que nos quedaba por hacer?
La respuesta, ¡convertirnos en guerrilla! y para ello el pelo largo y la mugre en el cuerpo y las uñas largas son el disfraz que conviene.
Nuestra situación era muy delicada, sabíamos que el ataque duraría solo un par de horas y después, a la guerrilla, -un poco ambiciosos nuestros planes- pero solo eso podíamos ofrecer a la patria, ir al sacrificio.
Siempre he creído que por esto, por vivir esta situación extrema, la relación entre quienes compartíamos el transe histórico se fue haciendo muy especial y atípica, compartimos tantos miedos y angustias, aceptamos de corazón nuestra misión y ofrecimos a la patria lo mejor que teníamos, nuestra vida. Por ello nos respetábamos.
Vuelvo a la historia central, pues mi buen Teniente Antiguo y ex instructor de La Escuela Militar, por ahora flamante nuevo Comandante de la Compañía de Morteros en Coyhaique Alto, La Frontera, llego a asumir su nuevo cargo muy bien vestido, con una impecable tenida verde oliva recién planchada, un kepis o gorro tipo francés, es decir con un molde de cartón en su interior, el pelo muy corto, recién afeitado y las botas relucientes, recién lustradas no con pasta de zapatos, creo que con espejos por que no podían ser mas brillantes.
Pero dejémoslos de cuentos al ser instructor en La Escuela Militar tenia que ser así, un par de años educando a los futuros oficiales y durante los últimos 4 meses solo escucho que había problemas en el sur, que posiblemente entraríamos en guerra, pero ni soñó como seria debió pensar que las películas antiguas reflejaban fielmente los acontecimientos.
¿Nosotros?, -nosotros no escuchamos nada- por el contrario el día 11 de septiembre de 1978 a las 12 del día y mientras, en el Casino de Sub. Oficiales del Regimiento Chillan, con un vino de honor, se celebraba el pronunciamiento militar del año 73, los oficiales fuimos citados urgente a una reunión con el comandante de la unidad, se nos informo la situación, se dictaron ordenes generales, y luego algunas medidas de control y coordinación, solo 4 horas mas tarde viajábamos rumbo al aeropuerto y luego antes de media noche desembarcábamos en La Patagónia, en el aeropuerto Balmaceda, al día siguiente, La frontera Estancia Los cóndores Coyhaique Alto.
Los soldados no recibieron bien al nuevo comandante de compañía, un murmullo sordo que fue subiendo de tono lo señalaba así, luego comenzaron a sentir algunas risotadas clandestinas, que hicieron muy incomodo el momento. Vinieron a intentar frenar los murmullos algunas palabras del nuevo comandante de la compañía, señalando las características de su mando y mi buen teniente se ofreció para recibir peticiones y reclamos. Una jauría se le fue encima, le pidieron de todo, se quejaron por todo, bueno le hicieron ver que no les agradaba.
Con la cancha medianamente rallada, nos pusimos de acuerdo para continuar con la entrega a la mañana siguiente, ahora seria visitando los puestos de observación adelantados para en terreno, entregar los planes tácticos y técnicos de los fuegos de morteros del batallón.
La noche no fue muy distinta a las demás, en un ambiente de camaradería, nos juntamos todos los oficiales en la casa patronal de La Estancia Los Cóndores que hacia las veces de casino de Oficiales y al calor de algunas copas se contaron anécdotas, chistes e historias, a estas horas por lo general se vivían momentos de relax de camaradería, como es típico en los casinos de oficiales. Por supuesto que los temas del día fueron los chascarros de los oficiales que recién se sumaban a nuestra unidad, no solo mi nuevo comandante de compañía, también nos llego en aquella fecha un contingente de 3 alférez, oficiales recién graduados un par de días antes, es decir por fin yo dejaba de ser la última antigüedad de los Oficiales del Regimiento Chillan.
Muy temprano la mañana siguiente, a eso de las 5 A M y tal como estaba programado nos juntamos, el nuevo comandante de la compañía y yo, un conductor y un soldado. Los 4 nos embarcamos rápidamente en una de las dos camionetas káiser del batallón y partimos con rumbo a la montura, que es un cerro con esa forma por donde justo en su cota pasa la alambrada que divide a Chile de Argentina, pero tiene otra particularidad, ser uno de los sectores más altos de la zona y como su cara occidental es un acantilado, para poder ver todos los terrenos ocupados por las posiciones defensivas de los Cachacos, nos era imprescindible cruzar el limite he internarnos algunos metros en territorio prohibido, solo así podía hacer la entrega con los objetivos a la vista y los detalles en los planes de fuego.
Así se hizo, dejamos la camioneta con el conductor a media falda en la colina, para que no fuera vista desde las posiciones avanzadas argentinas, los tres restantes, el soldado y los 2 oficiales, saltamos la alambrada, avanzamos unos 150 mts y rápidamente montamos el goniómetro, desplegamos la carta del terreno y comenzamos a reconocer los objetivos seleccionados, corregir o verificar los azimut, las distancias, etc.
Estábamos en eso cuando llaman por radio desde los puestos de observación propios, y me indican que, justo debajo de donde nos encontrábamos, en el pie del acantilado que teníamos en frente, había un pequeño campamento de no más de 5 carpas eran por supuesto argentinas. El problema, -se estaban levantando-
Lo mas probable es que escucharon nuestras voces, el vehiculo o simple coincidencia, pero la situación se ponía un poco complicada, estábamos de forma ilegal en territorio argentino y a las puertas de un conflicto internacional, por otra parte portábamos con nosotros la documentación con la planificación real de combate de la unidad, datos que en manos enemigas les permitirían darse cuenta que nuestras fuerzas eran muy débiles y la característica de nuestra misión, -ceñuelo para atraer fuerza- Todo el trabajo de mese y muchos soldados se podía venir al suelo por un pequeño detalle.
Mi buen Teniente y flamante nuevo comandante de compañía, en su segundo día de mando y recién llegado a la frontera, ya se encontraba metido en un tremendo lió, y se le noto. Por el contrario por mi parte, al llevar mas tiempo, haber vivido un par de experiencias parecidas, mas las de otros, compartidas por medio de los relatos en las noches de casino, me permitía tener la sangre fría y la mente clara, me vi forzado a retomar mi liderazgo y ser yo quien dispusiera como salir de la situación. Mentalmente revise el armamento, sumábamos 2 revólveres y un fusil, ¿munición? -una carga cada uno-.
Ni lo pensé, le entregue el cartapaso con los planes técnicos y táctico al soldado ordenándole que volara a la camioneta y que se fueran inmediatamente al cuartel general a entregar la documentación al comandante del batallón, a así fue, el pelao se puso alas en las patas y desapareció cerro abajo.
Mientras tanto pesque mi buen teniente por u brazo y le dije que me siguiera, así nos pusimos a caminar en diagonal, por un lado alejándonos de la ruta tomada por el soldado y acercándonos a la alambrada, ella significaba el regreso a la seguridad del territorio chileno. No se cuanto tiempo paso.
Sentimos el motor de la camioneta, -los planos estaban a salvo- ahora a proteger nuestras propias vidas o la vergüenza de ser detenidos en Argentina y en semejantes circunstancias.
Por su parte los Cachacos ya se habían percatado de nuestra presencia, no cabía duda, y divididos en dos patrullas de unos 7 hombres cada una, corrían bordeando el acantilado unos al sur y otros al norte a fin de subir a la meseta y enfrentarnos o detenernos.
Nosotros traspasamos al lado chileno logramos ponernos a salvo, la siguiente decisión fue seguir caminando junto a la alambrada, si nos dirigíamos a donde estuvo o podía estar aun la camioneta poníamos en peligro la documentación, seguimos a paso tranquilo caminando rumbo al norte.
No se por que tome esa dirección, también se que en el apuro no me comunique ninguna ves mas por radio, sabia lo que tenia que hacer, sentía mucho temor, pero no podía dejarme atrapar. Con un par de revólveres y un compañero que no atinaba a nada, estaba muerto de miedo, veía frente a mis ojos un futuro muy negro.
Avanzados unos pocos pasos y vi frente a mí, a no más de 100 mts que por el otro lado de la alambrada, el lado Argentino, pero siempre pegado a ella, se nos acercaba la patrulla enemiga -el corazón me latía muy fuerte como queriendo arrancar de mi cuerpo- por un momento me olvide de mi compañero, me sentía muy solo frente a un futuro incierto. Para variar, -en que lió me había metido-
En un momento me percato que uno de los integrantes de la patrulla argentina que nos venia a enfrentar, hace un movimiento diferente al de marchas o trotar y le pone el cargador en su fusil, -no se si paso o no bala, el solo verlo poner el cargado me ratifico que la cosa venia muy fea-.
No puedo contar lo que sentí, no tengo palabras para describir que se siente en ese minuto se hiela la sangre, solo se que tome una decisión, no permitiría que me tomaran detenido, cuando ya llevaba mi mano en busca del revolver, me di cuenta que gracias a Dios, no estábamos solos, pertenecía a un gran equipo, sentí como la fuerza de las tradiciones mas nobles de los hombres de arma se hacían parte de la solución a mi problema, en mi natural nerviosismo se me olvido o no se me ocurrió pedir reesfuerzos, pero tampoco fue necesario, por que por territorio Chileno y corriendo de norte a sur, junto a la alambrada a unos 200 mts detrás de los cachacos, apareció una patrulla de mi compañía, eran los mismos que me avisaron por radio de la presencia de los cachacos, que al percatarse de los movimientos de esto en nuestra contra y percibir el peligro de tan desigual enfrentamiento, se descolgaron del cerro donde tenían su puesto de vigilancia y corrían en pos de ayudar a su camarada de armas en apuro.
De esta forma las fuerzas se equilibraban, me volvió el alma al cuerpo y cuando uno de los cachacos, a tan solo unos pasos de distancia, me conmino a detenerme, pude responder –no hables conmigo- y señalando con mi mano hacia sus espaldas agregué – conversa con ellos-.
Por efecto de esta maniobra la cosa se tranquilizo y no paso a mayores, fue la iniciativa, lealtad y compañerismo de un Cabo 2° y sus 3 soldados componentes de una patrulla de un puesto de observación, que corriendo cerro abajo en pos de ayudar a sus compañeros que se veían sometidos a tan desigual enfrentamiento, que no solo salvaron mi vida y la de mi acompañante, si no que quizás también impidieron que se encendiera la mecha para detonar un conflicto mayor. La lealtad de sus hombres y la fuerza de sus convicciones son el arma más importante de nuestro ejército.
Mi buen y recién llegado teniente no pudo tener una mejor recepción, al 2° día en Coyhaique Alto ya tenia un par de experiencias fuertes en el cuerpo.
Por mi parte, la enseñanza que esta situación me dejo, es que nunca estuve solo, me sentí solo si, pero en todo momento habían compañeros de arma preocupados por nuestra situación y dispuesto a cualquier sacrificio -como es tradicional en los verdaderos hombres de arma-
Son estos gestos, experiencias de este tipo, las que me marcaron de por vida. Por suerte o desgracia conocí La ¡LEALTAD!, y la lealtad solo se paga con lealtad, es de aquí donde nace toda mi posterior rebeldía contra el abuso de poder de unos pocos y la consecuente perdida de los valores en el ejército, es de desde este prisma que juzgo y me duele cuando escucho que por culpa de la mala conducta de unos pocos, aquellos que jamás dieron o recibieron lealtad, sino que por el contrario abusaron de los valores éticos de los soldados, basurearon toda la gloria de una institución llena de patriotismo, donde la mayoría de los hombres se tratan con respeto y lealtad.
Hoy son mal tratados cientos o miles de soldados chilenos que desde lo mas profundo de su ser siempre han estado y están dispuesto a ofrendarse al servicio de mi país. Sin ver mas allá que la punta sus narices meten a todos en el mismo saco y por desgracia no todos los chilenos entienden lo que son estos profundos valores de los hombres de armas, los acontecimientos de la historia reciente los mantiene ciego aun frente a sus ojos hay 450 años de tradición intachable de un ejercito vencedor jamás vencido.
Me quedan mas cosas por contar por lo que continua…….
Existen otros encuentros y muchos eventos más, no solo durante la emergencia con Argentina, si no que también en el periodo de estudiante, en los años que viví en Tierra del Fuego y los días negros de mi estadía en la zona central, tiempo que fue muy duro por que conocí a el supuesto enemigo interno y las prácticas anti-democráticas de mis compañeros de armas. Mi rebeldía y sus consecuencias…….
He puesto mi esperanza en este Blog, para poder reconstruir el pasado y a partir de ello, entender mis acciones e inacciones, pienso en esta idea como una forma de saber realmente quien soy, y por otra parte dar a conocer a los demás una gran cantidad de eventos vividos y escuchados, con respecto al periodo entre lo que fue la UP hasta los días de hoy.
Son historias entretenidas, anecdóticas, pero también tiene una parte muy trágica, es decir son hechos reales. como la vida.
Acompáñenme en esta aventura, yo los invito a escribir y compartir su verdad, o simplemente a leer y tratar de entender un poco de lo que nos toco vivir.
El lema que corona nuestro escudo, es la luz que como a muchos me guió.
Solo espero haber obrado siempre con amor para que mañana Dios me diga
"Manuel tomaste el camino correcto, ven en paz a mis brazos"
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