Juan Andrés Illanes Palma, minero y soldado nacido en Bulnes el 08 de septiembre 1959, casado hace 24 años con Carmen Baeza tiene un hijo.
Hoy se encuentra sepultado a 700 metros en una mina del desierto mas árido del mundo, ayer en 1978, en la patagonia chileno -argentina vivió otro momento limite, la movilización a la frontera. (pinche aquí para ver mas información)
La historia del minero - soldado que se robó el corazón de los chillanejo
Juan Andrés Illanes Palma, minero chillanvejano atrapado en la mina San José, “De repente pensaba que no iban a sobrevivir”
Miembro de una numerosa familia de seis hermanos El mayor de los varones, Juan Andrés nació en Bulnes 8° Región hace 51 años.
Durante toda su niñez fue un niño muy despierto y de bajo perfil, siempre fue el regalón de sus padres. Dueño de una inteligencia que sobresalía entre sus pares, estudió la básica en la Escuela 7 de Chillán, para luego ingresar al Liceo Industrial y perfeccionarse en el área eléctrica. Hace unos días logró comunicarse con su esposa Carmen Baeza a través de una carta, donde le pidió que le enviarán cigarrillos, ropa y zapatos para poder estar limpio.
Las condiciones a casi 700 mts. han sido extremas, los trabajadores que se encuentran atrapados está consciente que para ver el sol deberán esperar entre 3 a 4 meses mínimo.
TRABAJADOR Y CANTANTE Su madre siempre se preguntaba por qué su hijo tenía que salir de su tierra natal para obtener un trabajo. Juan Andrés casi siempre encontraba ofertas laborales, pero todas eran fuera de Chillán.
Para el 78’ realizó el Servicio Militar en el regimiento N° 11 “Chillan” con asiento en la misma ciudad, pero como consecuencia de la emergencia vivida con Argentina por el Diferendo Austral referente a los derechos sobre El Canal Beagle, fue movilizado a la Brigada Aysen de Coyhaique. (pinche aquí para ver mas información)
Cumplió con sus obligaciones de Soldado Conscripto en una primera etapa en La Estancia Los Cóndores, 1° Línea de la Frontera durante 9 meses, para luego servir el resto de su Servicio Militar en El Regimiento Aysen de Coihyaique, hasta enterar los 2 años exigidos por la ley.
Todo esto al más puro estilo de “Mi mejor enemigo”, Juan Andrés hoy minero y por entonces soldado conscripto se vio envuelto en medio del conflicto entre Chile y Argentina. Su madre lo vivió al igual que hoy, con el alma en un hilo, ella señala que su hijo nunca le contó todo lo que vivió en el sur”.
Cuenta que “Tenía un contacto escaso, porque en esos años no había muchos aparatos para comunicarse como ahora. Siempre supe que él no me contaba todo lo que estaba viviendo allá para no preocuparme. Cuando regresó, fue de noche. No lo había visto hacía dos años y cuando abrí la puerta vi a un hombre parado frente a ella. Le dije ‘usted señor qué desea’. No le había avisado a nadie, fue una sorpresa. Ahí me dijo, ‘pero mami, si soy yo, su hijo”. Recuerda su madre.
Ella recuerda que hace más de 30 años vivió la estancia de su hijo en el fin del mundo en medio de la incertidumbre, ese fue uno de los períodos más complicados para la señora Elsa. Tal como lo está pasando ahora.
Juan Andrés se fue al sur con un amigo, el que finalmente resultó ser su cuñado. Hermano de Carmen Baeza, gracias a la relación de amistad que nació entre ellos, conoció a la madre de su hijo. “El ‘Checho’ estaba solterito y después de que llegó del sur se casó con la Carmen, que se ha convertido en una excelente compañera de vida”. Con aptitudes para el canto, Juan Andrés participó en el coro de la Iglesia de Chillán Viejo, además integrar el grupo juvenil de la vecina comuna. Cuando volvió del sur, estuvo viviendo en Chillán, donde logró juntar dinero que invirtió en dos motos. “Siempre fue muy trabajador, cualquier ‘pololito’ que le saliera siempre lo tomaba y como era bueno para todo, siempre juntaba su plata”. Después partió a Santiago, se casó y volvió a la Séptima Región, para trabajar en Parral a cargo de una barraca. “Me gustaba cuando estaba en Parral, porque todos los veranos iba a visitarlo. Aparte que la ciudad queda muy cerca de Chillán”. EXPERIENCIA BAJO TIERRA Durante siete años, “Checho” como es apodado, se insertó en el mundo minero, donde aprendió lo suficiente para ser un trabajador de excelencia bajo tierra. Los Andes fueron sus primeros pasos por los yacimientos, donde después de aquella experiencia que por fortuna no lamentó ningún accidente, volvió a Los Ángeles para sacar su título de Electricista. “Cuando estuvo en Los Ángeles construyó un motor y le fue muy bien. Después volvió a Chillán, donde este año encontró la pega en el norte”. Gracias a los años que vivió en Los Andes, su familia siempre estuvo tranquila debido a los conocimientos o de cómo podía comportarse Juan Andrés en la mina San José. Pensamos que él tiene que haber visto el tema de la luz, porque sabía mucho de eso. De hecho, cuando construyó su casa, él vio todo el sistema eléctrico. Pero especular quienes son líderes o quienes han organizado a los demás se va a saber cuando ellos salgan y cuenten cómo fue todo allá abajo”. Aunque las últimas informaciones apuntan a que el rescate se llevaría a cabo en dos meses como mínimo, la familia Illanes Palma no pierde las esperanzas de que será antes. “Soy una convencida de que van a salir al mes. No sé, tengo un presentimiento que desde ahora en adelante todo lo que viene para esas 33 personas y sus familias que sufrieron tanto, será bueno”, asegura su madre la señora Elsa. NACE UN NUEVO HÉROE LOCAL Un pensamiento extraño, “soy una agradecida de que mi hermano estuviera ese día en la mina. Siempre lo vi como un mensaje para nuestra familia, porque pienso que no existen las cosas malas en nuestras vidas, sino que son enseñanzas que nos da. Cada uno sabe por qué Dios lo tiene en este mundo y este era el momento de mi hermano, donde su trabajo y su perseverancia dieron frutos y ahora será recordado por siempre como uno de los 33”. La familia Illanes Palma sabe que desde el día en que su hermano sufrió el derrumbe en la mina, nada será como antes. Pero no sólo en el sentido de lo que pueda suceder con él en el ámbito laboral, sino de que de una u otra manera se convertirá en un ‘héroe local’. “Nunca pensé que pasaría esto, que estaríamos viviendo esto como familia. A pesar de que sufrimos mucho, ahora todo nos sonríe. La comunidad nos pregunta por Juan, todo Chillán tiene que ver con mi hijo. Es rico sentir el apoyo de todo un país, de tu gente. Ahora lo único que quiero es tenerlo en mis brazos y que nunca más se vaya”, manifiesta la señora Elsa
Para cuando se acerque el regreso desde la Región de Atacama, la familia Illanes Palma preparará una gran fiesta de bienvenida, donde sin duda que en medio de toda esa alegría que actualmente se respira en la casa de la señora Elsa, estará condicionada por la emoción y las lágrimas. “Se acerca el día de su cumpleaños el 8 de septiembre, donde igual haremos una celebración, porque mi nieto Ignacio está de cumpleaños el 4 de septiembre, así que recordaremos a Juan a la distancia. Gracias al señor Farkas mi nieto va a poder terminar sus estudios, él fue como un ángel que cayó del cielo”, agrega Elsa, entre una pequeña risa que a ratos se convierte en emoción. EL AMOR DE UN PADRE Hace un par de años que el padre de Juan Andrés no vive con la señora Elsa. A pocas cuadras de la casa de su hijo, Jorge Illanes cuida el negocio de longanizas y fiambres de un amigo. Al conversar sobre su hijo, se quiebra por completo. Tímidas lágrimas se asoman, las que representan el amor por el mayor de sus hijos hombres. Trabajó muchos años junto a Juan Andrés, quienes se complementaban fielmente. “Siempre estaba conmigo, trabajábamos solos, nos complementábamos en la pega. Pero su carácter le jugaba en contra algunas veces, porque siempre ha sido derecho, sin pelos en la lengua para decir las cosas. Yo le decía ‘hijo tienes que ser un poco más suave’. Teníamos un taller en la casa. Después se casó, pero nunca perdimos el contacto. Siempre desarrolló todo con mucha facilidad. Lo que tiene Juan es su tenacidad, cuando le encomendaban algo hacía lo imposible por lograrlo, por eso no me extraña que haya luchado. Él es obediente, con excelente voluntad. Cada vez que lo mandaba a hacer algo, estaba dispuesto. Un excelente hijo”, relata Jorge Illanes. Pese a que los 17 días en que no tuvo noticias de su primogénito, en su corazón no cabía la posibilidad de que estuviera sin vida. Jorge Illanes nunca perdió la fe de volver a estar nuevamente con él. “Estos 17 días fueron terribles, sufrí mucho. Pero nunca perdí la esperanza de que estuviera con vida, nunca. Uno está acostumbrado a pasar por altos y bajos en la vida, pero yo tenía una cosa adentro de mi pecho, donde no me llegaba ese dolor, no lo sentía. Siempre tuve la idea que se iba a salvar. A pesar que no conozco mucho la maquinaria de las minas, me he guiado por lo que explican en la prensa, pero sé que están con buena tecnología y eso me da tranquilidad”, sostiene el padre del minero chillanvejano. Su hija Justina le ofreció viajar al norte a estar con su nuera Carmen, pero él insiste en que lo peor ya pasó y que ya no es necesario estar en el campamento “La Esperanza”. “En el norte están sus hermanos y su esposa, quienes lo apoyan y le entregan el cariño de todos nosotros. Ahora tengo que prepararme para recibirlo. Cuando me dijeron que estaban todos bien, casi me morí, fue peor que cuando me dijeron que estaba encerrado, quiero estar con él, abrazarlo, lo quiero mucho”, agrega Jorge, quien sufrió igual que la señora Elsa, la angustia de no saber nada de su hijo. “Ellos ya no quieren seguir hablando por el citófono con las autoridades. Lo único que desean es tener un contacto con sus esposas, hermanos, hijos. Todos manifiestan eso, según lo que nos ha dicho la Addy (hermana mayor del clan Illanes) y mi cuñada”, sostiene Justina. Hoy se cumple una semana de que la familia de Juan Andrés Illanes Palma (51) recibió la noticia de que él junto a sus 33 compañeros de mina estaban vivos. La espera será larga, pero será una espera que mantendrá las miradas de todo un país.
Publique algunas fotos en Facebook, y una de ellas recibió el siguiente comentario:
Ana Isabel Muñoz Toribio Parece una escena de película.....q exponía usted mi teniente?? ·
y contesté
Manuel Toribio Núñez La Situación de Combate de mi unidad en la Frontera Chileno Argentina 1978.- Antes de la mediación de Juan Pablo II. (Quien salvó mi vida).
Y surge la nueva pregunta, ¿como Juan Pablo II salvo tu vida?.
Entonces me decidí a publicar como fue, como El Papa salvo mi vida. Aquí esta la respuesta, sencilla pero llena de reconocimiento a un gran Amigo Juan Pablo II.
En el Año 1978 Chile y Argentina pretendían solucionar un problema limítrofe por medio del uso de las armas (LA GUERRA).
Las FF.AA de ambas naciones se fueron custodiar sus fronteras.
Todo comenzó en Julio 1978, pero llego a su punto más álgido en diciembre del mismo año.
Mi unidad (Regimiento Chillan) fue movilizado a un sector de Coyhaique (XI Región) donde su misión consistía en atraer fuerzas Argentinas desde sectores frente a la XII Región. Fuimos destinados a cumplir una misión a todas luces suicida, a ser ese gusanillo (carnada) que se pone en un anzuelo cuando vas a pescar. No teníamos ninguna opción de ganar y muy pocas de sobrevivir, por definición nuestra misión significaba morir en el intento de conquistar terrenos adversarios custodiados por fuerzas muy superiores.
Entre los meses de septiembre y diciembre de 1978 el conflicto elevo fuertemente su sed de sangre, por ello a fines de noviembre los aprestos finales y reales comenzaron a llevarse a cabo, el 18 o quizás fue el 20 de diciembre nos fuimos a tomar posiciones en La Línea de Partida para el Ataque...
Firmamos nuestro testamento, un cura nos dio la Absolución a Nuestros Pecados para quienes profesaban la fe católica; por otra parte un Pastor a quienes la evangélica... ya con nuestras "Caras Pintadas" y el destino escrito en ellas, más un estomago apretado de angustia y sin poder decir palabra esperamos y esperamos y esperamosa que La Fuerza Aérea y La Artillería rompieran el fuego para con su metralla señalarnos que la situación "ya no tendría vuelta atrás". Fueron horas interminables, angustiosamente lentas y largas.
Por otra parte en la Zona Austral; en el mar de la XII Región Magallanes La Escuadra Chilena navega por el Cabo de Hornosa enfrentar a La Armada Argentina............. Es entonces, en esos precisos momentos y a tan solo media o una hora de que las armascomenzaran a remecer La Tierra; El Mar y El Cielo, con sus feroces ráfagas de fuego, es cuando La Mano de Dios interviene, se genera espontáneamente una tormenta entre ambas escuadras que las mantiene fuera de distancia de tiro, mientras por todos los medios de prensa Juan Pablo II anuncia al mundo que será él y no la Guerra quien medie en el conflicto limítrofe entre hermanos sudamericanos.
Entonces El Alama, la que por aquellos momentos se encontraba muy lejos de cada uno de nosotros, remplazada por una necesidad inmensa de cumplir fieramente en el combate, logrando causar el mayor daño posible a aquellos que no vestían tu uniforme;
"Regresa a ti", y apropiándose nuevamente de los cuerpos de las bestias de la Guerra, te dirige para que recuperes tu condición de ser humano", renacen los deceso de vivir; de ser feliz,
Y Comprendes que fue Juan Pablo quien te ha regresado a la vida.
Por eso digo "QUIEN SALVO MI VIDA"
Si quieren saber un poco más del Conflicto Limítrofe de 1978 aquí cuento algunas cosas. : De Chillan A Coyhaique 1978
He recibido una carta del Gobierno de Chile, Ministerio del Interior, Subsecretaria del Interior, Programa de reconocimiento al Exonerado Político. Firmada por MARTA JOIGNANT MUÑOZ, Coordinadora Nacional la cual trascribo al texto.
Señor (a) MANUEL IGNACIO TORIBIO NUÑEZ
De mi consideración Junto con saludarle, informo a usted que su postulación al Programa de reconocimiento al Exonerado Político ha sido rechazada.
Hemos analizado sus antecedentes, sin embargo no ha sido posible responder satisfactoriamente a su petición para obtener la calidad de exonerado político y acceder a los beneficios previsionales que otorga la Ley N° 19.234 y sus modificatorias.
Lo anterior debido a que no cumple con todos los requisitos exigidos, para ser calificado de acuerdo a la normativa vigente.
Sin otro particular, se despide atentamente.
MARTA JOIGNANT MUÑOZ, Coordinadora Nacional
TODO TRAMITE ES GRATUITO Y NO REQUIERE ASESORÍA NI PATROCINIO ALGUNO.
Al principio sentí mucha rabia, luego frustración, más adelante pena y asco. Como es posible que tengan antecedentes para determinar los derechos de una persona si jamás, nunca llamaron un testigo, jamás nunca pidieron algún documento, jamás nunca realizaron ningún tramite, solo me negaron la oportunidad de defender mi posición y quizás, si fuere del caso, hacer valer una reparación.
Por esto y otras cosillas más hoy grito a todo pulmon:
"La frontera" se corporiza mentalmente como un LIMITE es confín y principio, inclusión y exclusión, tierra de nadie y no lugar "periférica, marginal, desplazada".
Pero también es ESPACIO: "lugar de intercambio y mestizaje, nebulosa difusa plantada en el límite de las cosas".
Escenario que aloja el potencial de lo posible y la fragilidad del lugar de la utopía.
El año 1978, en la frontera con Argentina, más específicamente en la Estancia Los Cóndores, Coyhaique Alto justo en el Hito 45 frente a Aldea Beleiro por el lado argentino y siendo apenas un Subteniente, y no solo eso sino que además la última antigüedad de los oficiales del Batallón Chillan, es decir "la última chupada del mate", me entreviste con un grupo de ENEMIGOS de la patria, "CACHACOS" (Gendarmes Argentinos), en aquel tiempo y con 4 años de Escuela Militar en el cuerpo y la mente,
"no podía pensar de otra forma"
Fue un momento complicado, por primera vez en mi vida tenia frente a mi a un adversario real y a tan solo unos metros, a tiro de pistola.
"veía claramente cada detalle de su rostro"
Por cierto que el primer impulso fue agredirlo, ATACAR, MATAR -que se creen estar tan cerca de la alambrada- pensé.
NOTA: La alambrada, es una pálida cerca de 7 hilos de alambre que separa a Chile de Argentina
Si!!, es igual a la que separa una estancia de otra, se confunden fácilmente, pero esta tenía un significado especial, ella representaba físicamente el final de la patria y el inicio del territorio del adversario, en ella en esa linea se termina Chile. -Y estos gallos estaban tan cerca, quizás querían cruzar, invadirnos- continué especulando bajo la lógica de la guerra desde la óptica de un Subteniente del Arma de Infantería recién egresado de La Escuela Militar.
Afortunadamente, después del impacto inicial, reinó la cordura,
y gracias a ello pudimos conversar un rato, conocernos un poco, pude entablar un dialogo con aquel, mi enemigo.
No recuerdo para nada su nombre, me refiero al del Oficial Argentino, menos el de los soldados que lo acompañaban, era eso si un bicho tan empelotado como yo. Seguramente tambien un suche del año, -con más hambre eso si- Lo se por que me pidieron pan.
Nosotros le dimos la mano para saludarnos como caballeros y luego les regalamos un trozo de marraqueta con queso. En "La Estancia Los Cóndores" no pasábamos hambre por que estando Coyhaique a tan solo unos 45 kilómetros de la frontera y siendo su gente muy cariñosa, a diario nos mandaba paquetes de regalo y ellos contenían cartas, cigarrillos más cosas de comer y beber.
Siempre lo más importante fueron las carta, en ellas se nos agradecían el cuidarlos, se referían con tanto cariño "Al Soldado que esta en La Frontera" eso nos impactaba, remecía el corazón. Cada una de ellas me entregó tanta fuerza que aun al día de hoy sigo sintiendo que fue un gran honor participar del "casi conflicto" o "La Guerra que no fue" en ese lugar y en aquel tiempo.
Mi batallón fue movilizados desde El Regimiento de Montaña N°9 "Chillan" de la ciudad de Chillan nuestro batallón era el único de Chile que en caso de iniciarse el conflicto no teníamos una actitud defensiva, El Chllan y sus 330 hombres atacaban, -teníamos una gran misión, la de atraer fuerzas enemigas a nuestro teatro de operaciones, debíamos lograr bajar la presión que las tropas argentina ejercía en el teatro de operaciones principal, El Austral, especialmente Punta Arenas, teníamos que generar un cambio en la estrategia del invasor y hacer que Coyhaique fuera para ellos una amenaza. ý lo debíamos hacer en condiciones muy desmejoradas, sin material de guerra suficiente o con un material verdaderamente para la risa.
Por ejemplo contábamos apenas con 114 tiros por hombre, en el caso de mi compañía "La de Morteros" los fusiles Máuser y del año 1920, los mismos con que hoy desfila La Escuela Militar, esos tiro a tiro - ¿apoyo aéreo? Para la risa.
Bueno pero volvamos al tema central, mientras ya mas cancheros conversábamos, el oficial argentino tomó una de sus insignias, la que correspondía a su grado, una tableta de genero verde oliva con un sol en su centro que colgaban desde un botón en un bolsillo de su blusa, alargo su mano y me la obsequio.
En lo que pensé que era un gran acto de reciprocidad y diplomacia, tome yo la piocha de mi kepis (gorro), saque el escudo de Chile que en el tenia y se lo entregue.
¿Ustedes saben lo que dice el escudo nacional de Argentina?,
El Cachaco tomo el escudo chileno, lo miro unos segundos, y acto seguido mirándome fijamente a los ojos me pregunto ¿por que dice Ejército de Chile? ¿No debe decir “POR LA RAZÓN LA FUERZA”?,
Esa pregunta me impactó, la verdad que hasta hoy tengo la duda, me toco un Cachaco muy culto o ellos sabían más de nosotros que lo que nosotros ni siquiera sospechábamos de ellos, insisto que esta duda persiste en mí. Y ella me motivo para definir lo que a partir de ese simbólico evento ha de ser el reconocimiento a mi propia historia de los últimos años, mejor dicho de casi todos mis años.
Nota: Mi señora encontró estos apuntes y después de leerlos me preguntó si escribía el guión de alguna película,
Su consulta me ha hecho reflexionar, no quiero aparecer diciendo cosas que no son, quiero narrar los hechos como los recuerdo, pueden parecer una fantasía, pero son así como los recuerdo, es así mi verdad.
Al leer este relato cualquier persona puede notar que existe de mi parte una falta evidente de humildad, claro si solo hablo en primera persona, no nombro a quienes me acompañaron, pero eso es por que trato de narrar los hechos tal como los recuerdo, por ello me pongo en perspectiva, tratando de situarme en aquel momento, por lo tanto asumo con toda propiedad la ególatra y auto suficiente personalidad que en aquel entonces tenia.
La verdad es que como las cosas me salían bien, en general lo yo que quería lo lograba, y por lo tanto me sentía dueño del mundo.
Mis metas, eso si, eran muy sencillas, y por ello creía ser una persona humilde, hoy veo que no por que mis metas fueron simples yo fui humilde. No, pues tenia el ego muy grande y me lo incrementaba el entorno, recibía honores de la tropa, a diario disponía actividades y mandaba seres humanos, podía manipular sutilmente las dificultades y debo reconocer que también a mis superiores.
Bueno regresando a la historia, por supuesto que el encuentro con el enemigo no termino con el intercambio de insignias solamente ya que después del cruce de es par de primeras palabras llenas de nerviosismo, me di cuenta que el Cachaco insistentemente miraba mi pierna derecha, bueno no mi pierna precisamente, sino en dirección a mi pierna, lo hacia por que a media cadera y frente a mi muslo colgaba El Arma tradicional del Infante chileno, un temido “CORVO”. Además, el mío no fue uno cualquiera, por el contrario era muy espacial él siempre llamaba la atención. Me fue obsequiado el año 1975 por mi apoderado en la Escuela Militar, cuando me lo entrego me comento que lo hacia por que se sintió muy orgulloso de mi durante una reunión de apoderados del curso y que por ello me lo obsequiaba. Cucufate lo llamaba, corvo fabricado de una sola pieza, hecho totalmente a mano por un artesano de la ciudad de Linares, quien dio poco a poco y con mucha paciencia la mítica forma a la temida “uña del diablo” fue fabricado a partir de una hoja del paquete de amortiguación de un camión, pesaba casi un kilogramo, media 2 cuartas, algo así como el doble de lo normal, pero lo más impresionante de Cucufate, eran sus terribles y filosas 5 puntas, en ambos extremos de la empuñadura las 4, los gotescos rompe-huesos que fielmente escoltaban a la tradicional uña del diablo de la hoja principal ella siempre dispuesta a destripar sin piedad a cualquiera que se pusiera en su camino
La verdad un arma que infundía miedo, no se si respeto, pero si se que si mucho miedo.
Lamentablemente no tengo fotos de mi corvo por lo que los que acompañan el relato son el tradicional chileno y el coreano o pico de loro El Cachaco no le quitaba la vista de encima, lo miraba insistentemente, pieso que ellos nos veían practicar con los corvos cada mañana al hacer gimnasia, -nuestro campamento se encontraba a solo 700 metros de la alambrada o limite-, nuevamente con un animo conciliador y diplomático, frente al interés que mostraba el Argentino,y cuando por lo demás nuestra misión era mostrarnos al enemigo, atraer su atención para que debilitaran sus otros teatros de operaciones, desenfunde mi corvo y se lo pase para que lo viera mas de cerca y sintiera todo su frio poder. No creo que lo encontrara muy novedoso, por la expresión de su cara, mejor dicho creo que lo vio como pavoroso. Su peso, tamaño y excelente filo lo hacia ser un arma muy superior al corvo de cargo fiscal fabricado por Famae que portaban mis compañeros de la patrulla.
El oficial argentino, desenfundo su pistola una Berretta 9 milímetros, le sacó el cargador y me la entrego, Berretta de 9 milímetros, -nada especial- pensé, entonces tomé mi revolver, -nunca me gustaron las pistolas prefiero los revólveres, en ellas su munición no es capas de detener a un hombre que se aproxima lleno de adrenalina y en seguido por el combate, por ser enfundada entonces atraviesa limpiamente la carne y huesos de un hombre, pero por el contrario un disparo con Magnum 357, con munición de plomo y explosiva es un verdadero mazazo en el cuerpo de un adversario, con solo un tiro puede detener un vehículo y con mayor razón a un enemigo de carne y hueso-. Abrí la nuez de mi Magnum y le entregue un tiro 357 explosivo,
-Che, me dijo, si te pillo en combate con esta munición te fusilo-. A lo que respondí, si me pillas en combate va a ser por que ya no tengo munición para disparate.
Ha... el Cachaco no me regreso mi amigo Cucufate, perdí mi muy querido corvo ¿y la Berretta 9 milímetros? esa al poco tiempo la vendí para comprar!!, ni recuerdo que estupidez fue.
Para una Vista periodística del minuto histórico y comprender mejor el contexto pinche cada numero (es un linck a Informe Especial).
Existe otra gran cantidad de encuentros entre soldados chilenos y argentinos durante la emergencia del año 1978, no todos pacíficos, algunos terminaron muy mal.
En esta oportunidad quiero narrar uno de ellos, por supuesto se trata de uno en que participe.
Solo a fines de noviembre o quizás los primeros días de diciembre del 78, por fin comenzaron a llegarnos los refuerzos, en primer lugar algunas unidades de Carabineros, específicamente de La Guardia de Palacio (La Moneda) y del Ministerio de Defensa.
Ellos venían muy bien equipados, sus fusiles eran automáticos, nosotros solo teníamos armamento de la 2° Guerra (fusiles máuser tiro a tiro), entonces el mando tomando en consideración el nivel de entrenamiento en combate, decidió cambiar el armamento, los máuser a Carabineros y los SIG a las tropas de linea del Batallón de Infantería Chillan, en Coyhaique Alto.
A partir de ese momento sentimos que las fuerzas se equilibraban, ahora si estaríamos en condiciones de enfrentar y darles una buena paliza a los Cachacos.
También llegaron a reforzarnos en nuestras posiciones de primera línea, algunos mandos provenientes de Las Escuelas (Escuela Militar y Escuela de Suboficiales del Ejército).
En mi caso particular debí entregar el mando de La Compañía de Morteros a un Teniente antiguo que procedía del Alcázar de las 100 Águilas o Escuela Militar del Libertador General Bernardo O”higgins, donde ejercía como instructor de los Cadetes.
En el cambio de mando lo primero fue la ceremonia protocolar de entrega de mi unidad al teniente Diez, para ello en un secto frente a los barracones de esquila de la Estancia Los Cóndores se formo a toda la tropa y se comenzó a realiza el tramite segun lo determina el reglamento.
Mis soldados eran todos antiguos con más de 2 años de servicio militar en el cuerpo ya que ellos debieron haber sido licenciados en Octubre del 78, pero a causa de la movilización de las unidades a la patagonia, su baja del ejército se encontraba postergada indefinidamente.
Ha decir verdad ellos cumplían muy bien su pega pese a ser antiguos y a su particular situación, mis órdenes e instrucciones se ejecutaban tal y cual se dictaban, llevábamos ya casi cuatro meses en la frontera, nos conocíamos todo se vivía con un ritmo muy distinto al de la vida en cuartel o en tiempos de paz.
En circunstancias como estas, se crean una suerte de sentimientos de cómplices entre quienes se sienten veteranos en un combate, ello pese a que la verdad a la fecha no habíamos tenido enfrentamientos con los argentinos. Con la llegada de estos refuerzos afloro en nosotros un cierto “veteranismo” llevábamos mas tiempo en la frontera nos conocíamos bastante bien o creíamos conocernos, cachábamos todas las papas ya éramos los veteranos de un conflicto que gracias a Dios nunca comenzó.
Comprenderán que con 120 días en la patagonia nuestros uniformes se encontraban muy ajados, sucios y ni hablar de los olores, el pelo muy largo, la barba crecida, no por que sea una costumbre hacerlo en campaña, sino como una necesidad propia de nuestra misión. Debíamos atraer fuerzas desde otros teatros de operaciones, bajarle la presión a las unidades del Teatro de Operaciones Austral Conjunto en el sector de Punta Arenas y en lo posible al ejecutar esa misión conquistar terrenos de compensación para que al termino del conflicto Chile pudiera negociar por la vía diplomática y con alguna ventaja las condiciones de la paz.
Para cumplir con estos objetivos la única formula que existe es "El Ataque".
Pero, ¿que pasaría después del primer impulso del ataque?, solo teníamos 114 tiros, si nos iba muy bien lograríamos avanzar unos pocos kilómetros en territorio Argentino ¿y después que?, sin vehículos apropiados para cubrir las líneas de comunicación de la logística, sin munición, sin equipamiento, ¿que nos quedaba por hacer? La respuesta, ¡convertirnos en guerrilla! y para ello el pelo largo; la mugre en el cuerpo; las uñas largas son el disfraz conveniente.
Nuestra situación era muy delicada, sabíamos que el ataque duraría solo un par de horas y después, a la guerrilla, -un poco ambiciosos nuestros planes-
pero solo eso podíamos ofrecer a la patria, ir al sacrificio.
Siempre he creído que por esto compartir esta situación extrema, la relación entre quienes vivíamos el trance histórico de la inminente guerra con Argentina se fue haciendo muy especial y además muy atípica. En tan poco tiempo compartimos codo a codo tantos miedos y angustias que aceptamos y de corazón nuestra misión ofreciendo a La Patria lo mejor que teníamos, nuestra vida.
"Por ello nos respetábamos".
Vuelvo a la historia central, pues mi buen Teniente Antiguo y ex instructor de La Escuela Militar, por ahora flamante nuevo Comandante de la Compañía de Morteros en la frontera Coyhaique Alto, llego a asumir su nuevo cargo muy bien vestido. Una impecable tenida verde oliva recién planchada acompañada de un kepis o gorro tipo francés, es decir con un molde de cartón en su interior, el pelo muy corto y recién afeitado. Las botas brillantes relucientes cual negros espejos ansiosos de sol recién lustradas, no con pasta de zapatos creo que con estrellas por que no podían ser mas brillantes.
Pero dejémonos de cuentos al ser instructor en La Escuela Militar tenia que ser así, un par de años educando a los futuros oficiales y durante los últimos 4 meses solo escucho un par de veces que al parecer había problemas en el sur y que por ello posiblemente tendría que movilizarse por si eventualmente entráramos en guerra, ni soñó como seria la cosa, el debió pensar como se veia la cosa en las películas antiguas, donde se supone que se reflejaban fielmente los acontecimientos, aquellas peliculas de instrucción en que durante la batalla los soldados ni siquiera se despeinaban.¿Nosotros?, -nosotros no escuchamos nada- por el contrario el día 11 de septiembre de 1978 a las 12 del día y mientras, en el Casino de Suboficiales del Regimiento Chillan, todo el personal con un vino de honor en una mano y en la otra una empanada, celebraba el pronunciamiento militar del año 73, sin ningún aviso previo todos los oficiales fuimos citados urgente a una reunión con el comandante de la unidad. En ella se nos informo de la situación en el Sur, luego se dictaron las primeras ordenes generales y algunas medidas de control y coordinación. Tan solo 4 horas mas tarde ya viajábamos en bus con nuestra tropa rumbo al aeropuerto Carriel Sur en Concepción y antes de media noche desembarcábamos Balmaceda plena Patagónia Chilena, al día siguiente apenas clareaba cuando partimos a La Frontera Estancia Los Cóndores Coyhaique Alto.
Los soldados no recibieron muy bien al nuevo comandante de compañía, un murmullo sordo que fue subiendo de tono lo señalaba así, luego comenzaron a sentir algunas clandestinas risotadas, que hicieron muy incomodo el momento, del que debo ser sincero fui un poco cómplice, me estaban quitando la gloria de vivir al mando de mis soldados la batalla mas importante de mi vida.
Las primeras palabras del nuevo comandante de la compañía con las que intentara frenar los murmullos tratando con ellas, de señalar las características de su mando no fueron del todo eficaces. Y entonces mi buen teniente se ofreció para recibir peticiones y reclamos. Una verdadera jauría se le fue encima, le pidieron de todo, se quejaron por todo, bueno le hicieron para hacerle ver que el no les agradaba, en ningun momento por que pensaran que alguna de esas peticiones será resuelta.
Ya con la cancha medianamente rallada y muy a favor mio, nos pusimos de acuerdo para continuar a la mañana siguiente, seria visitando los puestos adelantados de observación y en terreno entregar los planes tácticos y técnicos de los fuegos de morteros planificados para dar apoyo al batallón durante el inminente ataque a las unidades argentinas.
La noche no fue muy distinta a las demás en un ambiente de mucha camaradería nos juntamos todos los oficiales en la casa patronal de La Estancia Los Cóndores, que por aquel entonces hacia las veces de Casino de Oficiales, siempre al calor de algunas copas se contaron anécdotas, chistes e historias, a estas horas por lo general se vivían momentos de relax y mucha amistad, como es, por lo demás muy típico en los casinos. Por supuesto que los temas del día fueron los chascarros de los oficiales que recién se sumaban a nuestra unidad, no solo mi nuevo comandante de compañía ya que también nos llego en aquella fecha un contingente de 3 alférez, oficiales recién graduados solo un par de días antes, es decir por fin dejaba de ser yo la última antigüedad de los Oficiales del Regimiento Chillan.
Muy temprano la mañana siguiente, siendo apenas las 5 A M y tal como estaba programado nos juntamos el nuevo comandante de la compañía y yo, mas un conductor y un soldado de escolta y portador de la radio. Los 4 nos embarcamos rápidamente en una de las dos camionetas káiser del batallón y partimos con rumbo a La Montura, que es un cerro con esa forma por donde justo al centro de su cota mas alta pasa la alambrada de 7 hilos que divide a Chile de Argentina. Pero ella, La Montura tiene otra particularidad, no solo la de ser uno de los sectores más altos de la zona, su cara occidental esta cortada a pique por un acantilado lo que permite poder ver todos los terrenos ocupados por las posiciones defensivas de los Cachacos. Por para ello nos era imprescindible cruzar el limite he internarnos algunos metros, no muchos solo 30 o 40 en territorio prohibido, solo así podía hacer la entrega de los planes como corresponde, con los objetivos a la vista y los todos los detalles del fuego programado frente al os ojos.
Así se hizo, dejamos la camioneta con el conductor a media falda en la colina, para que no fuera vista desde las posiciones avanzadas argentinas, los tres restantes, el soldado y los 2 oficiales saltamos la alambrada, avanzamos unos 30 o 40 mts, rápidamente montamos el goniómetro, desplegamos la carta del terreno y comenzamos a reconocer los objetivos seleccionados, corregir o verificar los azimut, las distancias, etc.
Estábamos en eso cuando una llamada por radio desde los puestos de observación propios me indican que justo debajo de donde nos encontrábamos, en el pie del acantilado que teníamos en frente, había un pequeño campamento de no más de 5 carpas. Eran por supuesto argentinas.
El problema, !se estaban levantando¡
Lo mas probable es que escucharon nuestras voces, quizás el vehículo o simple coincidencia, pero la situación se ponía un poco complicada, estábamos de forma ilegal en territorio argentino y a las puertas de un conflicto internacional, por otra parte portábamos con nosotros la documentación con la planificación real de combate de la unidad.
Estos datos que en manos enemigas les permitirían darse cuenta que nuestras fuerzas eran muy débiles y la característica de nuestra misión, -ser señuelo para atraer fuerza- Todo el trabajo de mese y muchos soldados se podía venir al suelo por un pequeño detalle.
Mi buen Teniente y flamante nuevo comandante de compañía, en su segundo día de mando y recién llegado a la frontera se encontraba metido en un tremendo lió, y se se dío cuenta se noto.
Al contrario por mi parte, y al llevar mas tiempo en la primera linea ya haber vivido un par de experiencias parecidas, mas compartir las narraciones de las de otros, compartidas en las noches de casino, me permitía tener la sangre un poco más fría y la mente muy clara.
Me vi forzado a retomar mi liderazgo y ser yo quien dispusiera como salir de la situación.
Mentalmente revise el armamento, sumábamos 2 revólveres y un fusil, ¿munición? -una carga cada uno-.
Ni lo pensé, le entregue el cartapaso con los planes técnicos y táctico al soldado ordenándole que volara a la camioneta y que se fueran inmediatamente al cuartel general a entregar la documentación al comandante del batallón,
a así fue, el pela"o se puso alas en las patas y desapareció cerro abajo.
NOTA: Pela"o se le dice al os soldado conscriptos
Mientras tanto pesque mi buen teniente por un brazo y le dije que me siguiera, así nos pusimos a caminar en diagonal, por un lado alejándonos de la ruta tomada por el soldado y por la otras acercándonos a la alambrada, ya que ella significaba el regreso a la seguridad del territorio chileno. No se cuanto tiempo paso.
Sentimos el motor de la camioneta,
los planos estaban a salvo
ahora a solo debíamos proteger nuestras propias vidas o la vergüenza de ser detenidos en Argentina y en semejantes circunstancias.
Por su parte los Cachacos se habían percatado claramente de nuestra presencia, ya no cabía ninguna duda. Ellos divididos en dos patrullas de unos 7 hombres cada una, corrían bordeando el acantilado unos al sur y otros al norte a fin de subir a la meseta, y enfrentarnos o detenernos.
Nosotros y no se como lo logramos, traspasamos al lado chileno nos pusimos a salvo, la siguiente decisión fue seguir caminando junto a la alambrada, si nos dirigíamos a donde estuvo o podía estar aun la camioneta poníamos en peligro la documentación, seguimos ahora a paso mas tranquilo caminando por una huella al costado de la cerca que nos llevaba rumbo al norte.
No se por que tome esa dirección, no tengo memoria de ello, también se que en el apuro no me comunique ninguna ves mas por radio me desconecte totalmente de mi gente, sabia lo que tenia que hacer pero de verdad que sentía mucho temor, no podía dejarme atrapar con un par de revólveres y un compañero que no atinaba a nada y que estaba muerto de miedo, veía frente a mis ojos que tenia un futuro muy negro por delante.
Apenas avanzados unos pocos pasos vi frente a mí y a no más de 100 mts que por el otro lado de la alambrada, el lado Argentino, pero también siempre pegado a ella se nos acercaba la patrulla enemiga
el corazón me latía muy fuerte como queriendo arrancar de mi cuerpo
por un momento me olvide de mi compañero, me sentía muy solo frente a un futuro incierto. Y para variar, -en que lió me había metido-
Pero es en ese momento que me percato que uno de los integrantes de la patrulla argentina que nos venia a enfrentar, hace un movimiento diferente al de marchas o trotar, el le pone el cargador a su fusil, no se si paso o no bala, el solo verlo poner el cargado me ratifico que la cosa venia muy fea-.
No puedo contar lo que sentí, no tengo palabras para describir que se siente en ese minuto cuando se hiela la sangre. Solo se que tome una decisión, no permitiría que me tomaran detenido. Cuando ya llevaba mi mano en busca del revolver, me di cuenta que gracias a Dios, no estábamos solos, pertenecía a un gran equipo, sentí como la fuerza de las tradiciones mas nobles de los hombres de arma se hacían parte de la solución a mi problema, en mi natural nerviosismo se me olvido o no se me ocurrió pedir refuerzos, pero tampoco fue necesario, por que por territorio chileno y corriendo de norte a sur, también junto a la alambrada a unos 200 mts detrás de los cachacos, apareció una patrulla de mi compañía, eran los mismos que me avisaron por radio de la presencia de los argentinos, que al percatarse de los movimientos de esto en nuestra contra y percibir el peligro de tan desigual enfrentamiento, sin esperar una orden se descolgaron del cerro donde tenían su puesto de vigilancia y corrían en pos de ayudar a su camarada de armas en apuro.
De esta forma las fuerzas se equilibraban, me volvió el alma al cuerpo y cuando uno de los cachacos a tan solo unos pasos de distancia me conmino a detenerme pude responder
no hables conmigo, y señalando con mi mano hacia sus espaldas agregué !conversa con ellos¡
Por efecto de esta maniobra la cosa se tranquilizo y no paso a mayores, fue la iniciativa, lealtad y compañerismo de un Cabo 2° y sus 3 soldados componentes de una patrulla de un puesto de observación, que corriendo cerro abajo en pos de ayudar a sus compañeros que se veían sometidos a tan desigual enfrentamiento los que no solo salvaron mi vida y la de mi acompañante, si no que quizás también impidieron que se encendiera la mecha para detonar un conflicto mayor.
La lealtad de sus hombres y la fuerza de sus convicciones son el arma más importante de un ejército.
Mi buen y recién llegado teniente no pudo tener una mejor recepción, al 2° día en Coyhaique Alto ya tenia un par de experiencias fuertes en el cuerpo. Por mi parte la enseñanza que esta situación me dejo es que nunca estuve solo, me sentí solo si, pero en todo momento habían compañeros de arma preocupados por nuestra situación y dispuesto a cualquier sacrificio -como es tradicional en los verdaderos hombres de arma-
Son estos gestos las experiencias de este tipo lo que me a marcado de por vida. No entiendo si es por suerte o desgracia que conocí
La¡LEALTAD!, y la lealtad solo se paga con lealtad,
Es de aquí de esta experiencia en tan extrema zona del planeta y en estas espaciales circunstancias donde nace toda mi posterior rebeldía contra el abuso de poder de unos pocos y la consecuente perdida de los valores, es de desde este prisma que juzgo al ejército de Pinochet y por ello tanto me duele cuando escucho que por culpa de la mala conducta de unos pocos aquellos que jamás dieron o recibieron lealtad, sino que por el contrario abusaron de los valores éticos de los soldados basurearon toda la gloria de una institución llena de patriotismo donde la mayoría de los hombres se tratan con respeto y lealtad, enlodan en el alma de Chile todo lo vivido por su hijos soldados
Hoy son mal tratados sicológicamente cientos o miles de soldados chilenos que desde lo mas profundo de su ser siempre han estado y están dispuesto a ofrendarse al servicio de mi país.
Sin ver mas allá que la punta sus narices meten a todos en el mismo saco y por desgracia no todos los chilenos entienden lo que son estos profundos valores de los hombres de armas, los acontecimientos de la historia reciente en torno a la violación a los Derechos Humanos los mantiene ciego aunque frente a sus ojos hay 500 años de tradición casi intachable de un ejercito vencedor jamás vencido.
Me quedan mas cosas por contar por lo que continua…….
Existen otros encuentros y muchos eventos más, no solo durante la emergencia con Argentina, si no que también en el periodo de estudiante, en los años que viví en Tierra del Fuego y los días negros de mi estadía en la zona central, tiempo que fue muy duro por que conocí a el supuesto enemigo interno y las prácticas anti-democráticas de mis propios compañeros de armas.
Mi rebeldía y sus consecuencias…….
He puesto mi esperanza en este Blog, para poder reconstruir el pasado y a partir de ello, entender mis acciones e inacciones, pienso en esta idea como una forma de saber realmente quien soy, y por otra parte dar a conocer a los demás una gran cantidad de eventos vividos y escuchados, con respecto al periodo entre lo que fue la UP hasta los días de hoy.
Son historias entretenidas, anecdóticas, pero también tiene una parte muy trágica, es decir son hechos reales. como la vida.
Acompáñenme en esta aventura, yo los invito a escribir y compartir su verdad, o simplemente a leer y tratar de entender un poco de lo que nos toco vivir.
(algo del entorno http://es.youtube.com/watch?v=dfZGUVNWjd8)
Existe otra gran cantidad de encuentros entre soldados chilenos y argentinos durante la emergencia del año 1978, no todos pacíficos, algunos terminaron muy mal. En esta oportunidad quiero narrar uno de ellos, por supuesto se trata de uno en que participe.
A fines de noviembre o los primeros días de diciembre del 78, por fin comenzaron a llegarnos los refuerzos, en primer lugar algunas unidades de Carabineros, específicamente de La Guardia de Palacio (La Moneda) y del Ministerio de Defensa.
Como ellos venían muy bien equipados, sus fusiles eran automáticos, nosotros solo teníamos armamento de la 2° Guerra (fusiles máuser tiro a tiro), el mando tomando en consideración el nivel de entrenamiento en combate, decidió cambiar el armamento, los máuser a Carabineros y los SIG a las tropas de infantería.
A partir de ese momento sentimos que las fuerzas se equilibraban, ahora si nos estaríamos en condiciones de enfrentar y darles una paliza a los Cachacos.
También llegaron a reforzarnos en nuestras posiciones de primera línea, algunos mandos, todos provenientes de Las Escuelas (militar y de sub.-oficiales), en mi caso particular debí entregar el mando de La Compañía se Morteros del Batallón Chillan a un teniente antiguo que procedía del Alcázar de las 100 Águilas, LA Escuela Militar del Libertador General Bernardo O”higgins, donde él ejercía como instructor de los Cadetes.
En esta entrega, lo primero fue la ceremonia de entrega del mando de mi unidad, para ello se formo a toda la tropa y se comenzó a realiza el tramite protocolar.
Mis soldados eran todos antiguos con más de 2 años de servicio militar en el cuerpo, debieron haber sido licenciados en Octubre del 78, pero a causa de la movilización de las unidades a la patagónia, su baja del ejército se encontraba postergada indefinidamente. Ha decir verdad cumplían, pese a ser antiguos y a su particular situación, cumplían muy bien mis órdenes e instrucciones, llevábamos casi cuatro meses en la frontera, nos conocíamos, todo se llevaba con un ritmo muy distinto al de la vida en cuartel o en tiempos de paz.
En circunstancias como estas, se crean una suerte de sentimientos de cómplices entre quienes se sienten veteranos en un combate, pese a que la verdad es que a la fecha no habíamos tenido enfrentamientos con los argentinos.
Con la llegada de estos nuevos tipos, en nosotros afloro ese “veteranismo” llevábamos mas tiempo, nos conocíamos, o creíamos conocer, todas las papas, ya éramos veteranos de un conflicto que nunca comenzó.
Nuestros uniformes se encontraban ajados, sucios y ni hablar de los olores, el pelo muy largo, la barba crecida, esto, no por que sea una costumbre hacerlo en campaña, sino como una necesidad propia de nuestra misión, debíamos atraer fuerzas desde otros teatros de operaciones, bajarle la presión a las unidades del Teatro de Operaciones austral Conjunto en el sector de Punta Arenas y en lo posible conquistar terrenos de compensación para que al termino del conflicto Chile pudiera negociar, por vía diplomática, con alguna ventaja.
Para cumplir con estos objetivos la única formula que existe es el Ataque. Pero, ¿que pasaría después del primer impulso del ataque?, solo teníamos 114 tiros, si nos iba muy bien lograríamos avanzar unos pocos kilómetros en territorio Argentino ¿y después?, sin vehículos apropiados para cubrir las líneas de comunicación de la logística, sin munición, sin equipamiento, ¿que nos quedaba por hacer?
La respuesta, ¡convertirnos en guerrilla! y para ello el pelo largo y la mugre en el cuerpo y las uñas largas son el disfraz que conviene.
Nuestra situación era muy delicada, sabíamos que el ataque duraría solo un par de horas y después, a la guerrilla, -un poco ambiciosos nuestros planes- pero solo eso podíamos ofrecer a la patria, ir al sacrificio.
Siempre he creído que por esto, por vivir esta situación extrema, la relación entre quienes compartíamos el transe histórico se fue haciendo muy especial y atípica, compartimos tantos miedos y angustias, aceptamos de corazón nuestra misión y ofrecimos a la patria lo mejor que teníamos, nuestra vida. Por ello nos respetábamos.
Vuelvo a la historia central, pues mi buen Teniente Antiguo y ex instructor de La Escuela Militar, por ahora flamante nuevo Comandante de la Compañía de Morteros en Coyhaique Alto, La Frontera, llego a asumir su nuevo cargo muy bien vestido, con una impecable tenida verde oliva recién planchada, un kepis o gorro tipo francés, es decir con un molde de cartón en su interior, el pelo muy corto, recién afeitado y las botas relucientes, recién lustradas no con pasta de zapatos, creo que con espejos por que no podían ser mas brillantes.
Pero dejémoslos de cuentos al ser instructor en La Escuela Militar tenia que ser así, un par de años educando a los futuros oficiales y durante los últimos 4 meses solo escucho que había problemas en el sur, que posiblemente entraríamos en guerra, pero ni soñó como seria debió pensar que las películas antiguas reflejaban fielmente los acontecimientos.
¿Nosotros?, -nosotros no escuchamos nada- por el contrario el día 11 de septiembre de 1978 a las 12 del día y mientras, en el Casino de Sub. Oficiales del Regimiento Chillan, con un vino de honor, se celebraba el pronunciamiento militar del año 73, los oficiales fuimos citados urgente a una reunión con el comandante de la unidad, se nos informo la situación, se dictaron ordenes generales, y luego algunas medidas de control y coordinación, solo 4 horas mas tarde viajábamos rumbo al aeropuerto y luego antes de media noche desembarcábamos en La Patagónia, en el aeropuerto Balmaceda, al día siguiente, La frontera Estancia Los cóndores Coyhaique Alto.
Los soldados no recibieron bien al nuevo comandante de compañía, un murmullo sordo que fue subiendo de tono lo señalaba así, luego comenzaron a sentir algunas risotadas clandestinas, que hicieron muy incomodo el momento. Vinieron a intentar frenar los murmullos algunas palabras del nuevo comandante de la compañía, señalando las características de su mando y mi buen teniente se ofreció para recibir peticiones y reclamos. Una jauría se le fue encima, le pidieron de todo, se quejaron por todo, bueno le hicieron ver que no les agradaba.
Con la cancha medianamente rallada, nos pusimos de acuerdo para continuar con la entrega a la mañana siguiente, ahora seria visitando los puestos de observación adelantados para en terreno, entregar los planes tácticos y técnicos de los fuegos de morteros del batallón.
La noche no fue muy distinta a las demás, en un ambiente de camaradería, nos juntamos todos los oficiales en la casa patronal de La Estancia Los Cóndores que hacia las veces de casino de Oficiales y al calor de algunas copas se contaron anécdotas, chistes e historias, a estas horas por lo general se vivían momentos de relax de camaradería, como es típico en los casinos de oficiales. Por supuesto que los temas del día fueron los chascarros de los oficiales que recién se sumaban a nuestra unidad, no solo mi nuevo comandante de compañía, también nos llego en aquella fecha un contingente de 3 alférez, oficiales recién graduados un par de días antes, es decir por fin yo dejaba de ser la última antigüedad de los Oficiales del Regimiento Chillan.
Muy temprano la mañana siguiente, a eso de las 5 A M y tal como estaba programado nos juntamos, el nuevo comandante de la compañía y yo, un conductor y un soldado. Los 4 nos embarcamos rápidamente en una de las dos camionetas káiser del batallón y partimos con rumbo a la montura, que es un cerro con esa forma por donde justo en su cota pasa la alambrada que divide a Chile de Argentina, pero tiene otra particularidad, ser uno de los sectores más altos de la zona y como su cara occidental es un acantilado, para poder ver todos los terrenos ocupados por las posiciones defensivas de los Cachacos, nos era imprescindible cruzar el limite he internarnos algunos metros en territorio prohibido, solo así podía hacer la entrega con los objetivos a la vista y los detalles en los planes de fuego.
Así se hizo, dejamos la camioneta con el conductor a media falda en la colina, para que no fuera vista desde las posiciones avanzadas argentinas, los tres restantes, el soldado y los 2 oficiales, saltamos la alambrada, avanzamos unos 150 mts y rápidamente montamos el goniómetro, desplegamos la carta del terreno y comenzamos a reconocer los objetivos seleccionados, corregir o verificar los azimut, las distancias, etc.
Estábamos en eso cuando llaman por radio desde los puestos de observación propios, y me indican que, justo debajo de donde nos encontrábamos, en el pie del acantilado que teníamos en frente, había un pequeño campamento de no más de 5 carpas eran por supuesto argentinas. El problema, -se estaban levantando-
Lo mas probable es que escucharon nuestras voces, el vehiculo o simple coincidencia, pero la situación se ponía un poco complicada, estábamos de forma ilegal en territorio argentino y a las puertas de un conflicto internacional, por otra parte portábamos con nosotros la documentación con la planificación real de combate de la unidad, datos que en manos enemigas les permitirían darse cuenta que nuestras fuerzas eran muy débiles y la característica de nuestra misión, -ceñuelo para atraer fuerza- Todo el trabajo de mese y muchos soldados se podía venir al suelo por un pequeño detalle.
Mi buen Teniente y flamante nuevo comandante de compañía, en su segundo día de mando y recién llegado a la frontera, ya se encontraba metido en un tremendo lió, y se le noto. Por el contrario por mi parte, al llevar mas tiempo, haber vivido un par de experiencias parecidas, mas las de otros, compartidas por medio de los relatos en las noches de casino, me permitía tener la sangre fría y la mente clara, me vi forzado a retomar mi liderazgo y ser yo quien dispusiera como salir de la situación. Mentalmente revise el armamento, sumábamos 2 revólveres y un fusil, ¿munición? -una carga cada uno-.
Ni lo pensé, le entregue el cartapaso con los planes técnicos y táctico al soldado ordenándole que volara a la camioneta y que se fueran inmediatamente al cuartel general a entregar la documentación al comandante del batallón, a así fue, el pelao se puso alas en las patas y desapareció cerro abajo.
Mientras tanto pesque mi buen teniente por u brazo y le dije que me siguiera, así nos pusimos a caminar en diagonal, por un lado alejándonos de la ruta tomada por el soldado y acercándonos a la alambrada, ella significaba el regreso a la seguridad del territorio chileno. No se cuanto tiempo paso.
Sentimos el motor de la camioneta, -los planos estaban a salvo- ahora a proteger nuestras propias vidas o la vergüenza de ser detenidos en Argentina y en semejantes circunstancias.
Por su parte los Cachacos ya se habían percatado de nuestra presencia, no cabía duda, y divididos en dos patrullas de unos 7 hombres cada una, corrían bordeando el acantilado unos al sur y otros al norte a fin de subir a la meseta y enfrentarnos o detenernos.
Nosotros traspasamos al lado chileno logramos ponernos a salvo, la siguiente decisión fue seguir caminando junto a la alambrada, si nos dirigíamos a donde estuvo o podía estar aun la camioneta poníamos en peligro la documentación, seguimos a paso tranquilo caminando rumbo al norte.
No se por que tome esa dirección, también se que en el apuro no me comunique ninguna ves mas por radio, sabia lo que tenia que hacer, sentía mucho temor, pero no podía dejarme atrapar. Con un par de revólveres y un compañero que no atinaba a nada, estaba muerto de miedo, veía frente a mis ojos un futuro muy negro.
Avanzados unos pocos pasos y vi frente a mí, a no más de 100 mts que por el otro lado de la alambrada, el lado Argentino, pero siempre pegado a ella, se nos acercaba la patrulla enemiga -el corazón me latía muy fuerte como queriendo arrancar de mi cuerpo- por un momento me olvide de mi compañero, me sentía muy solo frente a un futuro incierto. Para variar, -en que lió me había metido-
En un momento me percato que uno de los integrantes de la patrulla argentina que nos venia a enfrentar, hace un movimiento diferente al de marchas o trotar y le pone el cargador en su fusil, -no se si paso o no bala, el solo verlo poner el cargado me ratifico que la cosa venia muy fea-.
No puedo contar lo que sentí, no tengo palabras para describir que se siente en ese minuto se hiela la sangre, solo se que tome una decisión, no permitiría que me tomaran detenido, cuando ya llevaba mi mano en busca del revolver, me di cuenta que gracias a Dios, no estábamos solos, pertenecía a un gran equipo, sentí como la fuerza de las tradiciones mas nobles de los hombres de arma se hacían parte de la solución a mi problema, en mi natural nerviosismo se me olvido o no se me ocurrió pedir reesfuerzos, pero tampoco fue necesario, por que por territorio Chileno y corriendo de norte a sur, junto a la alambrada a unos 200 mts detrás de los cachacos, apareció una patrulla de mi compañía, eran los mismos que me avisaron por radio de la presencia de los cachacos, que al percatarse de los movimientos de esto en nuestra contra y percibir el peligro de tan desigual enfrentamiento, se descolgaron del cerro donde tenían su puesto de vigilancia y corrían en pos de ayudar a su camarada de armas en apuro.
De esta forma las fuerzas se equilibraban, me volvió el alma al cuerpo y cuando uno de los cachacos, a tan solo unos pasos de distancia, me conmino a detenerme, pude responder –no hables conmigo- y señalando con mi mano hacia sus espaldas agregué – conversa con ellos-.
Por efecto de esta maniobra la cosa se tranquilizo y no paso a mayores, fue la iniciativa, lealtad y compañerismo de un Cabo 2° y sus 3 soldados componentes de una patrulla de un puesto de observación, que corriendo cerro abajo en pos de ayudar a sus compañeros que se veían sometidos a tan desigual enfrentamiento, que no solo salvaron mi vida y la de mi acompañante, si no que quizás también impidieron que se encendiera la mecha para detonar un conflicto mayor. La lealtad de sus hombres y la fuerza de sus convicciones son el arma más importante de nuestro ejército.
Mi buen y recién llegado teniente no pudo tener una mejor recepción, al 2° día en Coyhaique Alto ya tenia un par de experiencias fuertes en el cuerpo.
Por mi parte, la enseñanza que esta situación me dejo, es que nunca estuve solo, me sentí solo si, pero en todo momento habían compañeros de arma preocupados por nuestra situación y dispuesto a cualquier sacrificio -como es tradicional en los verdaderos hombres de armas-
Son estos gestos, experiencias de este tipo, las que me marcaron de por vida. Por suerte o desgracia conocí La ¡LEALTAD!, y la lealtad solo se paga con lealtad, es de aquí donde nace toda mi posterior rebeldía contra el abuso de poder de unos pocos y la consecuente perdida de los valores en el ejército, es de desde este prisma que juzgo y me duele cuando escucho que por culpa de la mala conducta de unos pocos, aquellos que jamás dieron o recibieron lealtad, sino que por el contrario abusaron de los valores éticos de los soldados, basurearon toda la gloria de una institución llena de patriotismo, donde la mayoría de los hombres se tratan con respeto y lealtad.
Hoy son mal tratados cientos o miles de soldados chilenos que desde lo mas profundo de su ser siempre han estado y están dispuesto a ofrendarse al servicio de mi país. Sin ver mas allá que la punta sus narices meten a todos en el mismo saco y por desgracia no todos los chilenos entienden lo que son estos profundos valores de los hombres de armas, los acontecimientos de la historia reciente los mantiene ciego aun frente a sus ojos hay 450 años de tradición intachable de un ejercito vencedor jamás vencido.
Me quedan mas cosas por contar por lo que continua…….
(algo del entorno http://es.youtube.com/watch?v=dfZGUVNWjd8)
El año 1978, en la frontera con Argentina, más específicamente en la Estancia Los Cóndores, Coyhaique Alto, siendo un Sub-Teniente, y no solo eso sino que además la última antigüedad de los oficiales del Batallón Chillan,es decir la última chupada del mate, me entreviste con un grupo de ENEMIGOS de la patria, "CACHACOS"(Gendarmes Argentinos),en aquel tiempo y con años de Escuela Militar en el cuerpo y la mente, no podia pensar de otra forma. Fue un momento complicado, por primera vez tenia a un adversario real, y a tiro de pistola, le veía claramente su rostro.
El primer impulso fue agredirlo, atacar, matar,
-que se creen estar tan cerca de la alambrada- pense.
La alambrada, pálida cerca de 7 hilos de alambre que separa a Chile de Argentina. Si, es igual a la que separa una estancia de otra, se confunden fácilmente, pero esta tenía un significado especial, representaba físicamente el término o final de la patria y el inicio del territorio del adversario.
-Y estos gallos estaban tan cerca, -quizás querían cruzar, invadirnos- con la logica de la guerra continue especulando .
Afortunadamente, después del impacto inicial reinó la cordura, es así pudimos conversar un rato, conocernos un poco, entablar un dialogo con aquel enemigo.
No recuerdo para nada su nombre, me refiero al del Oficial Argentino, menos el de los soldados que lo acompañaban, era eso si un bicho tan empelotado como yo. Seguramente tambien un suche del año,
-con más hambre eso si-, Lo se por que me pidieron pan.
Nosotros le dimos la mano y luego les regalamos un trozo de marraqueta con queso.
No pasábamos hambre, la ciudad de Coyhaique se encuentra a solo unos 45 kilómetros y su gente, con mucho cariño, nos mandaba a diario paquetes de regalo con cartas, cigarrillos y cosas de comer y beber.
Lo más importante eso si, siempre fueron las carta, en ellas nos agradecían cuidarlos, se referían con tanto cariño "al Soldado que esta en la frontera" eso nos impactaba, remecía el corazón. Ellas me entregaron tanta fuerza, que aun al día de hoy sigo sintiendo que fue un honor participar del "casi conflicto", en ese lugar y en ese tiempo.
Mi batallón fue movilizados desde el Regimiento de Montaña N°9 "Chillan" de la ciudad de Chillan y era el único de Chile que atacaba,-teniamos la misión de atraer fuerzas enemigas a nuestro teatro de operaciones, Bajar la presión que argentina ejercía en el teatro de operaciones austral, Punta Arenas, debíamos generar un cambio en la estrategia del invasor, hacer que Coyhaique fuera una amenaza para ellos.- lo teniamos que hacer en condiciones muy desmejoradas, sin material de guerra suficiente,o con material para la risa, solo contabamos con 114 tiros por hombre, fusiles máuser de año 1920, los mismos con que desfila la escuela militar,de esos tiro a tiro -¿apoyo aéreo? de risa-.
Bueno pero volvamos al tema central, mientras conversábamos, el oficial argentino tomo una de sus insignias, la que correspondía a su grado, Una tableta de genero verde oliva con un sol en su centro, lo que colgaban desde un botón en un bolsillo de su blusa y me la obsequio, en un acto de reciprocidad, tome la piocha de mi kepis (gorro) saque el escudo de Chile que en ella tenia y se lo entregue.
¿Ustedes saben lo que dice el escudo nacional de Argentina?,
El Cachaco tomo el escudo chileno, lo miro unos segundos, y acto seguido me pregunto ¿por que dice Ejército de Chile? ¿No debe decir “POR LA RAZON LA FUERZA”?,
Esa pregunta me impacto, y hasta hoy tengo la duda, me toco un Cachaco muy culto, o ellos sabían más de nosotros que lo que nosotros sospechábamos de ellos, insisto que esta duda persiste en mí. Y ella me motivo para definir a partir de ese simbólico evento lo que ha de ser el reconocimiento a mi propia historia de los últimos años, mejor dicho de casi todos mis años.
Nota: Mi señora encontró estos apuntes y después de leerlos me preguntó si escribía el guión de alguna película, su consulta me ha hecho reflexionar, no quiero aparecer diciendo cosas que no son, quiero narrar los hechos como los recuerdo, pueden parecer una fantasía, pero son así como los recuerdo, es así mi verdad.
Al leer este relato cualquier persona puede notar que existe de mi parte una falta evidente de humildad, solo hablo en primera persona, no nombro a quienes me acompañaron, eso es por que trato de narrar los hechos tal como los recuerdo, por ello me pongo en la perspectiva de tratando de situarme en aquel momento, por lo tanto asumo la ególatra y autosuficiente personalidad que en aquel entonces tenia. La verdad es que como las cosas me salían bien, en general lo que quería lo lograba, me sentía dueño del mundo.
Mis metas, eso si, eran muy sencillas, por ello creía ser una persona humilde, hoy veo que no por que mis metas fueron simples yo fui humilde, tenia el ego muy grande y me lo incrementaba el entorno, recibía honores de la tropa a diario, disponía y mandaba seres humanos y podía manipular sutilmente las dificultades y a mis superiores.
Bueno regresando a la historia, por supuesto que el encuentro con el enemigo no termino con el intercambio de insignias solamente, después del cruce de un par de palabras llenas de nerviosismo, me di cuenta que el Cachaco miraba insistentemente mi pierna derecha, bueno no mi pierna precisamente, sino en dirección a mi pierna, lo hacia por que a media cadera y frente a mi muslo colgaba el arma tradicional del Infante chileno, un temido “CORVO”.
Además,el mío no era uno cualquiera, por el contrario era muy espacial y siempre llamaba la atención, me fue obsequiado el año 1975 por mi apoderado en la Escuela Militar, cuando me lo entrego me comento que lo hacia por que se sintió muy orgulloso de mi durante una reunión de apoderados del curso en la Escuela Militar y que por ello me lo obsequiaba con mucho cariño. Corvo fabricado de una sola pieza, hecho totalmente a mano por un artesano de la ciudad de Linares, quien dio poco a poco la forma a la “uña del diablo” a partir de un paquete de amortiguación de un camión, pesaba casi un kilogramo, media 2 cuarta, algo así como el doble de lo normal y lo más impresionante de él, sus 5 puntas, terribles y filosas, en ambos extremos de la empuñaduralas 4 gotescos rompe-huesos los que fielmente acompañaban a la tradicional uña del diablo siempre dispuesta a destripar sin piedad a cualquiera. La verdad un arma que infundia miedo, no se si respeto, pero si se que mucho miedo. Lamentablemente no tengo fotos de mi corvo por lo que los que acompañan el relato son el tradicional chileno y el coreano o pico de loro
El Cachaco no le quitaba la vista de encima, lo miraba insistentemente, pieso que ellos nos veían practicar con los corvos cada mañana al hacer gimnasia, -nuestro campamento se encontraba a solo 700 metros de la alambrada o limite-, nuevamente con un animo conciliador y diplomático, frente al interés que mostraba el Argentino,y cuando por lo demás nuestra misión era mostrarnos al enemigo, atraer su atención para que debilitaran sus otros teatros de operaciones, desenfunde mi corvo y se lo pase para que lo viera mas de cerca y sintiera todo su frio poder. No creo que lo encontrara muy novedoso, por la expresión de su cara, mejor dicho creo que lo vio como pavoroso. Su peso, tamaño y excelente filo lo hacia ser un arma muy superior al corvo de cargo fiscal fabricado por Famae que portaban mis compañeros de la patrulla. El oficial argentino, desenfundo su pistola, le sacó el cargador y me la entrego, una Berretta de 9 milímetros, -nada especial-, tomé mi revolver, -nunca me gustaron las pistolas prefiero los revólveres, su munición no es capas de detener a un hombre que se aproxima lleno de adrenalina y ensegesido por el combate, su munición es enfundada y atraviesa limpiamente la carne y huesos de un hombre, por el contrario un Magnum 357, con munición explosiva es un verdadero mazazo en el cuerpo de un adversario, puede detener un vehículo, con mayor razón a un enemigo-.
Abrí la nuez de mi Magnum y le entregue un tiro 357 explosivo, -Che, me dijo, si te pillo en combate con esta munición fusilo-. Respondí, si me pillas en combate con un tiro de estos va a ser por que ya no tengo munición para disparate.
Historias en la frontera, II
Existe otra gran cantidad de encuentros entre soldados chilenos y argentinos durante la emergencia del año 1978, no todos pacíficos, algunos terminaron muy mal. En esta oportunidad quiero narrar uno de ellos, por supuesto se trata de uno en que participe.
A fines de noviembre o los primeros días de diciembre del 78, por fin comenzaron a llegarnos los refuerzos, en primer lugar algunas unidades de Carabineros, específicamente de La Guardia de Palacio (La Moneda) y del Ministerio de Defensa.
Como ellos venían muy bien equipados, sus fusiles eran automáticos, nosotros solo teníamos armamento de la 2° Guerra (fusiles máuser tiro a tiro), el mando tomando en consideración el nivel de entrenamiento en combate, decidió cambiar el armamento, los máuser a Carabineros y los SIG a las tropas de infantería.
A partir de ese momento sentimos que las fuerzas se equilibraban, ahora si nos estaríamos en condiciones de enfrentar y darles una paliza a los Cachacos.
También llegaron a reforzarnos en nuestras posiciones de primera línea, algunos mandos, todos provenientes de Las Escuelas (militar y de sub.-oficiales), en mi caso particular debí entregar el mando de La Compañía se Morteros del Batallón Chillan a un teniente antiguo que procedía del Alcázar de las 100 Águilas, LA Escuela Militar del Libertador General Bernardo O”higgins, donde él ejercía como instructor de los Cadetes.
En esta entrega, lo primero fue la ceremonia de entrega del mando de mi unidad, para ello se formo a toda la tropa y se comenzó a realiza el tramite protocolar.
Mis soldados eran todos antiguos con más de 2 años de servicio militar en el cuerpo, debieron haber sido licenciados en Octubre del 78, pero a causa de la movilización de las unidades a la patagónia, su baja del ejército se encontraba postergada indefinidamente. Ha decir verdad cumplían, pese a ser antiguos y a su particular situación, cumplían muy bien mis órdenes e instrucciones, llevábamos casi cuatro meses en la frontera, nos conocíamos, todo se llevaba con un ritmo muy distinto al de la vida en cuartel o en tiempos de paz.
En circunstancias como estas, se crean una suerte de sentimientos de cómplices entre quienes se sienten veteranos en un combate, pese a que la verdad es que a la fecha no habíamos tenido enfrentamientos con los argentinos.
Con la llegada de estos nuevos tipos, en nosotros afloro ese “veteranismo” llevábamos mas tiempo, nos conocíamos, o creíamos conocer, todas las papas, ya éramos veteranos de un conflicto que nunca comenzó.
Nuestros uniformes se encontraban ajados, sucios y ni hablar de los olores, el pelo muy largo, la barba crecida, esto, no por que sea una costumbre hacerlo en campaña, sino como una necesidad propia de nuestra misión, debíamos atraer fuerzas desde otros teatros de operaciones, bajarle la presión a las unidades del Teatro de Operaciones austral Conjunto en el sector de Punta Arenas y en lo posible conquistar terrenos de compensación para que al termino del conflicto Chile pudiera negociar, por vía diplomática, con alguna ventaja.
Para cumplir con estos objetivos la única formula que existe es el Ataque. Pero, ¿que pasaría después del primer impulso del ataque?, solo teníamos 114 tiros, si nos iba muy bien lograríamos avanzar unos pocos kilómetros en territorio Argentino ¿y después?, sin vehículos apropiados para cubrir las líneas de comunicación de la logística, sin munición, sin equipamiento, ¿que nos quedaba por hacer?
La respuesta, ¡convertirnos en guerrilla! y para ello el pelo largo y la mugre en el cuerpo y las uñas largas son el disfraz que conviene.
Nuestra situación era muy delicada, sabíamos que el ataque duraría solo un par de horas y después, a la guerrilla, -un poco ambiciosos nuestros planes- pero solo eso podíamos ofrecer a la patria, ir al sacrificio.
Siempre he creído que por esto, por vivir esta situación extrema, la relación entre quienes compartíamos el transe histórico se fue haciendo muy especial y atípica, compartimos tantos miedos y angustias, aceptamos de corazón nuestra misión y ofrecimos a la patria lo mejor que teníamos, nuestra vida. Por ello nos respetábamos.
Vuelvo a la historia central, pues mi buen Teniente Antiguo y ex instructor de La Escuela Militar, por ahora flamante nuevo Comandante de la Compañía de Morteros en Coyhaique Alto, La Frontera, llego a asumir su nuevo cargo muy bien vestido, con una impecable tenida verde oliva recién planchada, un kepis o gorro tipo francés, es decir con un molde de cartón en su interior, el pelo muy corto, recién afeitado y las botas relucientes, recién lustradas no con pasta de zapatos, creo que con espejos por que no podían ser mas brillantes.
Pero dejémoslos de cuentos al ser instructor en La Escuela Militar tenia que ser así, un par de años educando a los futuros oficiales y durante los últimos 4 meses solo escucho que había problemas en el sur, que posiblemente entraríamos en guerra, pero ni soñó como seria debió pensar que las películas antiguas reflejaban fielmente los acontecimientos.
¿Nosotros?, -nosotros no escuchamos nada- por el contrario el día 11 de septiembre de 1978 a las 12 del día y mientras, en el Casino de Sub. Oficiales del Regimiento Chillan, con un vino de honor, se celebraba el pronunciamiento militar del año 73, los oficiales fuimos citados urgente a una reunión con el comandante de la unidad, se nos informo la situación, se dictaron ordenes generales, y luego algunas medidas de control y coordinación, solo 4 horas mas tarde viajábamos rumbo al aeropuerto y luego antes de media noche desembarcábamos en La Patagónia, en el aeropuerto Balmaceda, al día siguiente, La frontera Estancia Los cóndores Coyhaique Alto.
Los soldados no recibieron bien al nuevo comandante de compañía, un murmullo sordo que fue subiendo de tono lo señalaba así, luego comenzaron a sentir algunas risotadas clandestinas, que hicieron muy incomodo el momento. Vinieron a intentar frenar los murmullos algunas palabras del nuevo comandante de la compañía, señalando las características de su mando y mi buen teniente se ofreció para recibir peticiones y reclamos. Una jauría se le fue encima, le pidieron de todo, se quejaron por todo, bueno le hicieron ver que no les agradaba.
Con la cancha medianamente rallada, nos pusimos de acuerdo para continuar con la entrega a la mañana siguiente, ahora seria visitando los puestos de observación adelantados para en terreno, entregar los planes tácticos y técnicos de los fuegos de morteros del batallón.
La noche no fue muy distinta a las demás, en un ambiente de camaradería, nos juntamos todos los oficiales en la casa patronal de La Estancia Los Cóndores que hacia las veces de casino de Oficiales y al calor de algunas copas se contaron anécdotas, chistes e historias, a estas horas por lo general se vivían momentos de relax de camaradería, como es típico en los casinos de oficiales. Por supuesto que los temas del día fueron los chascarros de los oficiales que recién se sumaban a nuestra unidad, no solo mi nuevo comandante de compañía, también nos llego en aquella fecha un contingente de 3 alférez, oficiales recién graduados un par de días antes, es decir por fin yo dejaba de ser la última antigüedad de los Oficiales del Regimiento Chillan.
Muy temprano la mañana siguiente, a eso de las 5 A M y tal como estaba programado nos juntamos, el nuevo comandante de la compañía y yo, un conductor y un soldado. Los 4 nos embarcamos rápidamente en una de las dos camionetas káiser del batallón y partimos con rumbo a la montura, que es un cerro con esa forma por donde justo en su cota pasa la alambrada que divide a Chile de Argentina, pero tiene otra particularidad, ser uno de los sectores más altos de la zona y como su cara occidental es un acantilado, para poder ver todos los terrenos ocupados por las posiciones defensivas de los Cachacos, nos era imprescindible cruzar el limite he internarnos algunos metros en territorio prohibido, solo así podía hacer la entrega con los objetivos a la vista y los detalles en los planes de fuego.
Así se hizo, dejamos la camioneta con el conductor a media falda en la colina, para que no fuera vista desde las posiciones avanzadas argentinas, los tres restantes, el soldado y los 2 oficiales, saltamos la alambrada, avanzamos unos 150 mts y rápidamente montamos el goniómetro, desplegamos la carta del terreno y comenzamos a reconocer los objetivos seleccionados, corregir o verificar los azimut, las distancias, etc.
Estábamos en eso cuando llaman por radio desde los puestos de observación propios, y me indican que, justo debajo de donde nos encontrábamos, en el pie del acantilado que teníamos en frente, había un pequeño campamento de no más de 5 carpas eran por supuesto argentinas. El problema, -se estaban levantando-
Lo mas probable es que escucharon nuestras voces, el vehiculo o simple coincidencia, pero la situación se ponía un poco complicada, estábamos de forma ilegal en territorio argentino y a las puertas de un conflicto internacional, por otra parte portábamos con nosotros la documentación con la planificación real de combate de la unidad, datos que en manos enemigas les permitirían darse cuenta que nuestras fuerzas eran muy débiles y la característica de nuestra misión, -ceñuelo para atraer fuerza- Todo el trabajo de mese y muchos soldados se podía venir al suelo por un pequeño detalle.
Mi buen Teniente y flamante nuevo comandante de compañía, en su segundo día de mando y recién llegado a la frontera, ya se encontraba metido en un tremendo lió, y se le noto. Por el contrario por mi parte, al llevar mas tiempo, haber vivido un par de experiencias parecidas, mas las de otros, compartidas por medio de los relatos en las noches de casino, me permitía tener la sangre fría y la mente clara, me vi forzado a retomar mi liderazgo y ser yo quien dispusiera como salir de la situación. Mentalmente revise el armamento, sumábamos 2 revólveres y un fusil, ¿munición? -una carga cada uno-.
Ni lo pensé, le entregue el cartapaso con los planes técnicos y táctico al soldado ordenándole que volara a la camioneta y que se fueran inmediatamente al cuartel general a entregar la documentación al comandante del batallón, a así fue, el pelao se puso alas en las patas y desapareció cerro abajo.
Mientras tanto pesque mi buen teniente por u brazo y le dije que me siguiera, así nos pusimos a caminar en diagonal, por un lado alejándonos de la ruta tomada por el soldado y acercándonos a la alambrada, ella significaba el regreso a la seguridad del territorio chileno. No se cuanto tiempo paso.
Sentimos el motor de la camioneta, -los planos estaban a salvo- ahora a proteger nuestras propias vidas o la vergüenza de ser detenidos en Argentina y en semejantes circunstancias.
Por su parte los Cachacos ya se habían percatado de nuestra presencia, no cabía duda, y divididos en dos patrullas de unos 7 hombres cada una, corrían bordeando el acantilado unos al sur y otros al norte a fin de subir a la meseta y enfrentarnos o detenernos.
Nosotros traspasamos al lado chileno logramos ponernos a salvo, la siguiente decisión fue seguir caminando junto a la alambrada, si nos dirigíamos a donde estuvo o podía estar aun la camioneta poníamos en peligro la documentación, seguimos a paso tranquilo caminando rumbo al norte.
No se por que tome esa dirección, también se que en el apuro no me comunique ninguna ves mas por radio, sabia lo que tenia que hacer, sentía mucho temor, pero no podía dejarme atrapar. Con un par de revólveres y un compañero que no atinaba a nada, estaba muerto de miedo, veía frente a mis ojos un futuro muy negro.
Avanzados unos pocos pasos y vi frente a mí, a no más de 100 mts que por el otro lado de la alambrada, el lado Argentino, pero siempre pegado a ella, se nos acercaba la patrulla enemiga -el corazón me latía muy fuerte como queriendo arrancar de mi cuerpo- por un momento me olvide de mi compañero, me sentía muy solo frente a un futuro incierto. Para variar, -en que lió me había metido-
En un momento me percato que uno de los integrantes de la patrulla argentina que nos venia a enfrentar, hace un movimiento diferente al de marchas o trotar y le pone el cargador en su fusil, -no se si paso o no bala, el solo verlo poner el cargado me ratifico que la cosa venia muy fea-.
No puedo contar lo que sentí, no tengo palabras para describir que se siente en ese minuto se hiela la sangre, solo se que tome una decisión, no permitiría que me tomaran detenido, cuando ya llevaba mi mano en busca del revolver, me di cuenta que gracias a Dios, no estábamos solos, pertenecía a un gran equipo, sentí como la fuerza de las tradiciones mas nobles de los hombres de arma se hacían parte de la solución a mi problema, en mi natural nerviosismo se me olvido o no se me ocurrió pedir reesfuerzos, pero tampoco fue necesario, por que por territorio Chileno y corriendo de norte a sur, junto a la alambrada a unos 200 mts detrás de los cachacos, apareció una patrulla de mi compañía, eran los mismos que me avisaron por radio de la presencia de los cachacos, que al percatarse de los movimientos de esto en nuestra contra y percibir el peligro de tan desigual enfrentamiento, se descolgaron del cerro donde tenían su puesto de vigilancia y corrían en pos de ayudar a su camarada de armas en apuro.
De esta forma las fuerzas se equilibraban, me volvió el alma al cuerpo y cuando uno de los cachacos, a tan solo unos pasos de distancia, me conmino a detenerme, pude responder –no hables conmigo- y señalando con mi mano hacia sus espaldas agregué – conversa con ellos-.
Por efecto de esta maniobra la cosa se tranquilizo y no paso a mayores, fue la iniciativa, lealtad y compañerismo de un Cabo 2° y sus 3 soldados componentes de una patrulla de un puesto de observación, que corriendo cerro abajo en pos de ayudar a sus compañeros que se veían sometidos a tan desigual enfrentamiento, que no solo salvaron mi vida y la de mi acompañante, si no que quizás también impidieron que se encendiera la mecha para detonar un conflicto mayor. La lealtad de sus hombres y la fuerza de sus convicciones son el arma más importante de nuestro ejército.
Mi buen y recién llegado teniente no pudo tener una mejor recepción, al 2° día en Coyhaique Alto ya tenia un par de experiencias fuertes en el cuerpo.
Por mi parte, la enseñanza que esta situación me dejo, es que nunca estuve solo, me sentí solo si, pero en todo momento habían compañeros de arma preocupados por nuestra situación y dispuesto a cualquier sacrificio -como es tradicional en los verdaderos hombres de arma-
Son estos gestos, experiencias de este tipo, las que me marcaron de por vida. Por suerte o desgracia conocí La ¡LEALTAD!, y la lealtad solo se paga con lealtad, es de aquí donde nace toda mi posterior rebeldía contra el abuso de poder de unos pocos y la consecuente perdida de los valores en el ejército, es de desde este prisma que juzgo y me duele cuando escucho que por culpa de la mala conducta de unos pocos, aquellos que jamás dieron o recibieron lealtad, sino que por el contrario abusaron de los valores éticos de los soldados, basurearon toda la gloria de una institución llena de patriotismo, donde la mayoría de los hombres se tratan con respeto y lealtad.
Hoy son mal tratados cientos o miles de soldados chilenos que desde lo mas profundo de su ser siempre han estado y están dispuesto a ofrendarse al servicio de mi país. Sin ver mas allá que la punta sus narices meten a todos en el mismo saco y por desgracia no todos los chilenos entienden lo que son estos profundos valores de los hombres de armas, los acontecimientos de la historia reciente los mantiene ciego aun frente a sus ojos hay 450 años de tradición intachable de un ejercito vencedor jamás vencido.
Me quedan mas cosas por contar por lo que continua…….
Existen otros encuentros y muchos eventos más, no solo durante la emergencia con Argentina, si no que también en el periodo de estudiante, en los años que viví en Tierra del Fuego y los días negros de mi estadía en la zona central, tiempo que fue muy duro por que conocí a el supuesto enemigo interno y las prácticas anti-democráticas de mis compañeros de armas. Mi rebeldía y sus consecuencias…….
He puesto mi esperanza en este Blog, para poder reconstruir el pasado y a partir de ello, entender mis acciones e inacciones, pienso en esta idea como una forma de saber realmente quien soy, y por otra parte dar a conocer a los demás una gran cantidad de eventos vividos y escuchados, con respecto al periodo entre lo que fue la UP hasta los días de hoy.
Son historias entretenidas, anecdóticas, pero también tiene una parte muy trágica, es decir son hechos reales. como la vida.
Acompáñenme en esta aventura, yo los invito a escribir y compartir su verdad, o simplemente a leer y tratar de entender un poco de lo que nos toco vivir.
El lema que corona nuestro escudo, es la luz que como a muchos me guió.
Solo espero haber obrado siempre con amor para que mañana Dios me diga
"Manuel tomaste el camino correcto, ven en paz a mis brazos"
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