Mi Capitán Yo,Yo, Yo
Una tarde en la Escuela Militar, al inicio de las actividades, mientras se leía la Orden del Día, ceremonia diaria y muy importante para los militares, el comandante de la compañía de cadetes, un tipo con una personalidad un poquito extrovertida, y con un ego muy grande, lo que hacia que cayera bastante gordo, comenzó ha comentar que la recepción de especies para la campaña de acción cívica a que se veía enfrentada la escuela Militar estaba muy mala y pésima en nuestra compañía, esta es una actividad extra-programática en que todos juntábamos especies de vestuario y comida no perecible para que luego la Sra. Lucia esposa del General Pinochet pudiera repartir en las poblaciones mas pobres, por lo tanto era muy importante, y como siempre se fomentaba el espíritu de competencia entre las unidades, el Capitán Yo Yo Yo, se empeñaba en ganar a toda costa, para ello nos señalo –el único que se ha preocupado por traer especies para la acción cívica soy yo, Uds., cadetes picantes no han juntado nada. Eso para hacernos sentir mal –ni un solo paquete de arroz.
Luego hinchando su pecho y con la vista al horizonte agrego –Su capitán si se la ha jugado y se consiguió 18 pares de zapatos nuevos para niños- y continuo con su Bla, Bla, Bla. Y su Yo Yo Yo.
El resaltaba su increíble capacidad y lo inútiles que éramos los cadetes para juntar aportes.
Me sentí muy mal, mejor dicho me piqué.
Me daba rabia ese trato, él como oficial, podía salir todos los días a la calle, y en la calle se gestionan las donaciones, no encerrado entre las cuatro paredes del Alcázar de las Cien Águilas. Por otra parte nosotros los alumnos teníamos que perder valiosas horas del corto fin de semana para buscar donaciones entre familiares y amigos.
Sentía que su trato no era motivador sino injusto y prepotente, fue entonces que pedí permiso para hablar, y en vez de repudiar su actitud y plantearle mi inquietud preferí tratar de demostrar su equivocación con hechos palpables. Solicite permiso para salir en hora de clase y que me acompañara un compañero de curso que tuviera vehiculo.
Gran jugada pensé, pero no sabia que haría después, algo se me tenía que ocurrir.
Eso sí que tenía una pequeña idea, no sabía si resultaría, pero estaba muy picado para pensar pequeñeces, me autorizaron, al día siguiente a las 09:00 horas, junto al cadete Orellana partiríamos a recorrer Santiago en busca de donaciones para la acción cívica, aun que en realidad mi sentimiento profundo y motivación no era otra que cerrarle la boca a mi Capitán.
Esa noche dormí muy poco, que podía hacer?, de donde sacaría esas especies?, - tenía que tapar la bocota del Capitán-. Y si no consigo nada?
Mi carácter me había jugad una de sus pasadas, ahora tenia un problemazo que resolver.
Por que no le hice ver que su actitud fue prepotente al comparar su situación con la nuestra, o por que no me quede callado. No, tenía que demostrar con hechos no con palabras, usar la Razón en vez de la Fuerza.
Llego la mañana, nos vestimos Orellana y Yo con uniforma de salida y a la calle, pero como Dios siempre me acompaña, me ilumino, y lo primero que realice fue dirigirme a la calle Bascuñan Guerrero donde Calzados Gacel tenia una bodega.
De la bodega llamé a Gacel Concepción a mi Papá, quien por aquel entonces era el Gerente de Ventas y le conté lo que pasaba.
La gestión fue buena y afortunada, mi Papá logro que don Hernán Ascui dueño de Gacel, autorizara donar una gran cantidad, todas las que quisieramos, de Botas de dama tipo Satánicas (Grupo musical de moda en los años 70 que utilizaba unas botas con calados) que se encontraba en la bodega de Bascuñan.
Fueron mas de 1000 pares, y nada menos que botas Gacel, lejos la mejor marca de calzado de Chile.
No llegamos con mas pares por que la camioneta se nos hizo chica, solo no entraron mas.
Pero 1000 contra 18, con esto tendrá que darse cuenta el Capitán Yo Yo Yo que por la boca muere el pez.
La verdad es que nada cambio, mi Capitán se subió rápidamente al carro de la victoria, y compartió los honores de tan buen resultado en la acción cívica, la que fue todo un éxito.
Por mi parte recibí mi reconocimiento frente a toda la escuela Militar formada y con una anotación muy positiva en mi la hoja de vida, pero lo que fue la génesis de esta actitud, enseñar a ser mas humilde en el trato a sus subordinados a mi Capitán no funciono.
Bueno es una pequeña anécdota, pero ella me permite ver en mi interior y entenderme o conocerme un poco más. Me doy cuenta que a temprana edad me molesto la prepotencia de un sistema en que se permiten excesos por ignorancia, la falta de cultura es mala consejera en el trato a las personas, también comprendo que desde ese tiempo veía que mi camino de lucha contra las injusticias del sistema seria obligatoriamente el diálogo y tratar de hacer comprender vía ejemplo que la comunicación es mas fuerte que la imposición.
Espero poder contar más anécdotas para poder entender que soy y que fui.
Para leer Anecdotas
Por chile, todo por chile
Mi capitan yo yo yo
Yo en los zapatos del Presidente Pinochet
Un dialogo en la fontera Chileno-Argentina en 1978



Jorge dijo
Muy interesante si se lee con cuidado, de verdad que la prepotencia no puede ser la guia de las obras. Concuerdo con tu opinión
1 Noviembre 2005 | 06:37 PM