De Chillan al Hito 45 La Frontera; Coyhaique Alto 1978.-
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vista periodística del minuto histórico para comprender el contexto. |
"La frontera" se corporiza mentalmente como un LIMITE es confín y principio, inclusión y exclusión, tierra de nadie y no lugar "periférica, marginal, desplazada".
Pero también es ESPACIO: "lugar de intercambio y mestizaje, nebulosa difusa plantada en el límite de las cosas".
Escenario que aloja el potencial de lo posible y la fragilidad del lugar de la utopía.
El año 1978, en la frontera con Argentina, más específicamente en la Estancia Los Cóndores, Coyhaique Alto justo en el Hito 45 frente a Aldea Beleiro por el lado argentino y siendo apenas un Subteniente, y no solo eso sino que además la última antigüedad de los oficiales del Batallón Chillan, es decir "la última chupada del mate", me entreviste con un grupo de ENEMIGOS de la patria, "CACHACOS" (Gendarmes Argentinos), en aquel tiempo y con 4 años de Escuela Militar en el cuerpo y la mente,
"no podía pensar de otra forma"
Fue un momento complicado, por primera vez en mi vida tenia frente a mi a un adversario real y a tan solo unos metros, a tiro de pistola.
"veía claramente cada detalle de su rostro"
Por cierto que el primer impulso fue agredirlo, ATACAR, MATAR -que se creen estar tan cerca de la alambrada- pensé.
NOTA: La alambrada, es una pálida cerca de 7 hilos de alambre que separa a Chile de Argentina
Si!!, es igual a la que separa una estancia de otra, se confunden fácilmente, pero esta tenía un significado especial, ella representaba físicamente el final de la patria y el inicio del territorio del adversario, en ella en esa linea se termina Chile. -Y estos gallos estaban tan cerca, quizás querían cruzar, invadirnos- continué especulando bajo la lógica de la guerra desde la óptica de un Subteniente del Arma de Infantería recién egresado de La Escuela Militar.
Afortunadamente, después del impacto inicial, reinó la cordura,
y gracias a ello pudimos conversar un rato, conocernos un poco, pude entablar un dialogo con aquel, mi enemigo.
No recuerdo para nada su nombre, me refiero al del Oficial Argentino, menos el de los soldados que lo acompañaban, era eso si un bicho tan empelotado como yo. Seguramente tambien un suche del año, -con más hambre eso si- Lo se por que me pidieron pan.
Nosotros le dimos la mano para saludarnos como caballeros y luego les regalamos un trozo de marraqueta con queso. En "La Estancia Los Cóndores" no pasábamos hambre por que estando Coyhaique a tan solo unos 45 kilómetros de la frontera y siendo su gente muy cariñosa, a diario nos mandaba paquetes de regalo y ellos contenían cartas, cigarrillos más cosas de comer y beber.
Siempre lo más importante fueron las carta, en ellas se nos agradecían el cuidarlos, se referían con tanto cariño "Al Soldado que esta en La Frontera" eso nos impactaba, remecía el corazón. Cada una de ellas me entregó tanta fuerza que aun al día de hoy sigo sintiendo que fue un gran honor participar del "casi conflicto" o "La Guerra que no fue" en ese lugar y en aquel tiempo.
Mi batallón fue movilizados desde El Regimiento de Montaña N°9 "Chillan" de la ciudad de Chillan nuestro batallón era el único de Chile que en caso de iniciarse el conflicto no teníamos una actitud defensiva, El Chllan y sus 330 hombres atacaban, -teníamos una gran misión, la de atraer fuerzas enemigas a nuestro teatro de operaciones, debíamos lograr bajar la presión que las tropas argentina ejercía en el teatro de operaciones principal, El Austral, especialmente Punta Arenas, teníamos que generar un cambio en la estrategia del invasor y hacer que Coyhaique fuera para ellos una amenaza. ý lo debíamos hacer en condiciones muy desmejoradas, sin material de guerra suficiente o con un material verdaderamente para la risa.
Por ejemplo contábamos apenas con 114 tiros por hombre, en el caso de mi compañía "La de Morteros" los fusiles Máuser y del año 1920, los mismos con que hoy desfila La Escuela Militar, esos tiro a tiro - ¿apoyo aéreo? Para la risa.
Bueno pero volvamos al tema central, mientras ya mas cancheros conversábamos, el oficial argentino tomó una de sus insignias, la que correspondía a su grado, una tableta de genero verde oliva con un sol en su centro que colgaban desde un botón en un bolsillo de su blusa, alargo su mano y me la obsequio.
En lo que pensé que era un gran acto de reciprocidad y diplomacia, tome yo la piocha de mi kepis (gorro), saque el escudo de Chile que en el tenia y se lo entregue.
¿Ustedes saben lo que dice el escudo nacional de Argentina?,
El Cachaco tomo el escudo chileno, lo miro unos segundos, y acto seguido mirándome fijamente a los ojos me pregunto ¿por que dice Ejército de Chile? ¿No debe decir “POR LA RAZÓN LA FUERZA”?,
Esa pregunta me impactó, la verdad que hasta hoy tengo la duda, me toco un Cachaco muy culto o ellos sabían más de nosotros que lo que nosotros ni siquiera sospechábamos de ellos, insisto que esta duda persiste en mí. Y ella me motivo para definir lo que a partir de ese simbólico evento ha de ser el reconocimiento a mi propia historia de los últimos años, mejor dicho de casi todos mis años.
Nota: Mi señora encontró estos apuntes y después de leerlos me preguntó si escribía el guión de alguna película,
Su consulta me ha hecho reflexionar, no quiero aparecer diciendo cosas que no son, quiero narrar los hechos como los recuerdo, pueden parecer una fantasía, pero son así como los recuerdo, es así mi verdad.
Al leer este relato cualquier persona puede notar que existe de mi parte una falta evidente de humildad, claro si solo hablo en primera persona, no nombro a quienes me acompañaron, pero eso es por que trato de narrar los hechos tal como los recuerdo, por ello me pongo en perspectiva, tratando de situarme en aquel momento, por lo tanto asumo con toda propiedad la ególatra y auto suficiente personalidad que en aquel entonces tenia.
La verdad es que como las cosas me salían bien, en general lo yo que quería lo lograba, y por lo tanto me sentía dueño del mundo.
Mis metas, eso si, eran muy sencillas, y por ello creía ser una persona humilde, hoy veo que no por que mis metas fueron simples yo fui humilde. No, pues tenia el ego muy grande y me lo incrementaba el entorno, recibía honores de la tropa, a diario disponía actividades y mandaba seres humanos, podía manipular sutilmente las dificultades y debo reconocer que también a mis superiores.
Bueno regresando a
la historia, por supuesto que el encuentro con el enemigo no termino con el intercambio de insignias solamente ya que después del cruce de es par de primeras palabras llenas de nerviosismo, me di cuenta que el Cachaco insistentemente miraba mi pierna derecha, bueno no mi pierna precisamente, sino en dirección a mi pierna, lo hacia por que a media cadera y frente a mi muslo colgaba El Arma tradicional del Infante chileno, un temido “CORVO”. Además, el mío no fue uno cualquiera, por el contrario era muy espacial él siempre llamaba la atención. Me fue obsequiado el año 1975 por mi apoderado en la Escuela Militar, cuando me lo entrego me comento que lo hacia por que se sintió muy orgulloso de mi durante una reunión de apoderados del curso y que por ello me lo obsequiaba. Cucufate lo llamaba, corvo fabricado de una sola pieza, hecho totalmente a mano por un artesano de la ciudad de Linares, quien dio poco a poco y con mucha paciencia la mítica forma a la temida “uña del diablo” fue fabricado a partir de una hoja del paquete de amortigua
ción de un camión, pesaba casi un kilogramo, media 2 cuartas, algo así como el doble de lo normal, pero lo más impresionante de Cucufate, eran sus terribles y filosas 5 puntas, en ambos extremos de la empuñadura las 4, los gotescos rompe-huesos que fielmente escoltaban a la tradicional uña del diablo de la hoja principal ella siempre dispuesta a destripar sin piedad a cualquiera que se pusiera en su camino
La verdad un arma que infundía miedo, no se si respeto, pero si se que si mucho miedo.
Lamentablemente no tengo fotos de mi corvo por lo que los que acompañan el relato son el tradicional chileno y el coreano o pico de loro El Cachaco no le quitaba la vista de encima, lo miraba insistentemente, pieso que ellos nos veían practicar con los corvos cada mañana al hacer gimnasia, -nuestro campamento se encontraba a solo 700 metros de la alambrada o limite-, nuevamente con un animo conciliador y diplomático, frente al interés que mostraba el Argentino,y cuando por lo demás nuestra misión era mostrarnos al enemigo, atraer su atención para que debilitaran sus otros teatros de operaciones, desenfunde mi corvo y se lo pase para que lo viera mas de cerca y sintiera todo su frio poder. No creo que lo encontrara muy novedoso, por la expresión de su cara, mejor dicho creo que lo vio como pavoroso. Su peso, tamaño y excelente filo lo hacia ser un arma muy superior al corvo de cargo fiscal fabricado por Famae que portaban mis compañeros de la patrulla.
El oficial argentino, desenfundo su pistola una Berretta 9 milímetros, le sacó el cargador y me la entrego, Berretta de 9 milímetros, -nada especial- pensé, entonces tomé mi revolver, -nunca me gustaron las pistolas prefiero los revólveres, en ellas su munición no es capas de detener a un hombre que se aproxima lleno de adrenalina y en seguido por el combate, por ser enfundada entonces atraviesa limpiamente la carne y huesos de un hombre, pero por el contrario un disparo con Magnum 357, con munición de plomo y explosiva es un verdadero mazazo en el cuerpo de un adversario, con solo un tiro puede detener un vehículo y con mayor razón a un enemigo de carne y hueso-. Abrí la nuez de mi Magnum y le entregue un tiro 357 explosivo,
-Che, me dijo, si te pillo en combate con esta munición te fusilo-. A lo que respondí, si me pillas en combate va a ser por que ya no tengo munición para disparate.
Ha... el Cachaco no me regreso mi amigo Cucufate, perdí mi muy querido corvo ¿y la Berretta 9 milímetros? esa al poco tiempo la vendí para comprar!!, ni recuerdo que estupidez fue.
Para una Vista periodística del minuto histórico y comprender mejor el contexto pinche cada numero (es un linck a Informe Especial).
Historias en la frontera en el Hito 45, II
Existe otra gran cantidad de encuentros entre soldados chilenos y argentinos durante la emergencia del año 1978, no todos pacíficos, algunos terminaron muy mal.
En esta oportunidad quiero narrar uno de ellos, por supuesto se trata de uno en que participe.
Solo a fines de noviembre o quizás los primeros días de diciembre del 78, por fin comenzaron a llegarnos los refuerzos, en primer lugar algunas unidades de Carabineros, específicamente de La Guardia de Palacio (La Moneda) y del Ministerio de Defensa.
Ellos venían muy bien equipados, sus fusiles eran automáticos, nosotros solo teníamos armamento de la 2° Guerra (fusiles máuser tiro a tiro), entonces el mando tomando en consideración el nivel de entrenamiento en combate, decidió cambiar el armamento, los máuser a Carabineros y los SIG a las tropas de linea del Batallón de Infantería Chillan, en Coyhaique Alto.
A partir de ese momento sentimos que las fuerzas se equilibraban, ahora si estaríamos en condiciones de enfrentar y darles una buena paliza a los Cachacos.
También llegaron a reforzarnos en nuestras posiciones de primera línea, algunos mandos provenientes de Las Escuelas (Escuela Militar y Escuela de Suboficiales del Ejército).
En mi caso particular debí entregar el mando de La Compañía de Morteros a un Teniente antiguo que procedía del Alcázar de las 100 Águilas o Escuela Militar del Libertador General Bernardo O”higgins, donde ejercía como instructor de los Cadetes.
En el cambio de mando lo primero fue la ceremonia protocolar de entrega de mi unidad al teniente Diez, para ello en un secto frente a los barracones de esquila de la Estancia Los Cóndores se formo a toda la tropa y se comenzó a realiza el tramite segun lo determina el reglamento.
Mis soldados eran todos antiguos con más de 2 años de servicio militar en el cuerpo ya que ellos debieron haber sido licenciados en Octubre del 78, pero a causa de la movilización de las unidades a la patagonia, su baja del ejército se encontraba postergada indefinidamente.
Ha decir verdad ellos cumplían muy bien su pega pese a ser antiguos y a su particular situación, mis órdenes e instrucciones se ejecutaban tal y cual se dictaban, llevábamos ya casi cuatro meses en la frontera, nos conocíamos todo se vivía con un ritmo muy distinto al de la vida en cuartel o en tiempos de paz.
En circunstancias como estas, se crean una suerte de sentimientos de cómplices entre quienes se sienten veteranos en un combate, ello pese a que la verdad a la fecha no habíamos tenido enfrentamientos con los argentinos. Con la llegada de estos refuerzos afloro en nosotros un cierto “veteranismo” llevábamos mas tiempo en la frontera nos conocíamos bastante bien o creíamos conocernos, cachábamos todas las papas ya éramos los veteranos de un conflicto que gracias a Dios nunca comenzó.
Comprenderán que con 120 días en la patagonia nuestros uniformes se encontraban muy ajados, sucios y ni hablar de los olores, el pelo muy largo, la barba crecida, no por que sea una costumbre hacerlo en campaña, sino como una necesidad propia de nuestra misión. Debíamos atraer fuerzas desde otros teatros de operaciones, bajarle la presión a las unidades del Teatro de Operaciones Austral Conjunto en el sector de Punta Arenas y en lo posible al ejecutar esa misión conquistar terrenos de compensación para que al termino del conflicto Chile pudiera negociar por la vía diplomática y con alguna ventaja las condiciones de la paz.
Para cumplir con estos objetivos la única formula que existe es "El Ataque".
Pero, ¿que pasaría después del primer impulso del ataque?, solo teníamos 114 tiros, si nos iba muy bien lograríamos avanzar unos pocos kilómetros en territorio Argentino ¿y después que?, sin vehículos apropiados para cubrir las líneas de comunicación de la logística, sin munición, sin equipamiento, ¿que nos quedaba por hacer? La respuesta, ¡convertirnos en guerrilla! y para ello el pelo largo; la mugre en el cuerpo; las uñas largas son el disfraz conveniente.
Nuestra situación era muy delicada, sabíamos que el ataque duraría solo un par de horas y después, a la guerrilla, -un poco ambiciosos nuestros planes-
pero solo eso podíamos ofrecer a la patria, ir al sacrificio.
Siempre he creído que por esto compartir esta situación extrema, la relación entre quienes vivíamos el trance histórico de la inminente guerra con Argentina se fue haciendo muy especial y además muy atípica. En tan poco tiempo compartimos codo a codo tantos miedos y angustias que aceptamos y de corazón nuestra misión ofreciendo a La Patria lo mejor que teníamos, nuestra vida.
"Por ello nos respetábamos".
Vuelvo a la historia central, pues mi buen Teniente Antiguo y ex instructor de La Escuela Militar, por ahora flamante nuevo Comandante de la Compañía de Morteros en la frontera Coyhaique Alto, llego a asumir su nuevo cargo muy bien vestido. Una impecable tenida verde oliva recién planchada acompañada de un kepis o gorro tipo francés, es decir con un molde de cartón en su interior, el pelo muy corto y recién afeitado. Las botas brillantes relucientes cual negros espejos ansiosos de sol recién lustradas, no con pasta de zapatos creo que con estrellas por que no podían ser mas brillantes.
Pero dejémonos de cuentos al ser instructor en La Escuela Militar tenia que ser así, un par de años educando a los futuros oficiales y durante los últimos 4 meses solo escucho un par de veces que al parecer había problemas en el sur y que por ello posiblemente tendría que movilizarse por si eventualmente entráramos en guerra, ni soñó como seria la cosa, el debió pensar como se veia la cosa en las películas antiguas, donde se supone que se reflejaban fielmente los acontecimientos, aquellas peliculas de instrucción en que durante la batalla los soldados ni siquiera se despeinaban.¿Nosotros?, -nosotros no escuchamos nada- por el contrario el día 11 de septiembre de 1978 a las 12 del día y mientras, en el Casino de Suboficiales del Regimiento Chillan, todo el personal con un vino de honor en una mano y en la otra una empanada, celebraba el pronunciamiento militar del año 73, sin ningún aviso previo todos los oficiales fuimos citados urgente a una reunión con el comandante de la unidad. En ella se nos informo de la situación en el Sur, luego se dictaron las primeras ordenes generales y algunas medidas de control y coordinación. Tan solo 4 horas mas tarde ya viajábamos en bus con nuestra tropa rumbo al aeropuerto Carriel Sur en Concepción y antes de media noche desembarcábamos Balmaceda plena Patagónia Chilena, al día siguiente apenas clareaba cuando partimos a La Frontera Estancia Los Cóndores Coyhaique Alto.
Los soldados no recibieron muy bien al nuevo comandante de compañía, un murmullo sordo que fue subiendo de tono lo señalaba así, luego comenzaron a sentir algunas clandestinas risotadas, que hicieron muy incomodo el momento, del que debo ser sincero fui un poco cómplice, me estaban quitando la gloria de vivir al mando de mis soldados la batalla mas importante de mi vida.
Las primeras palabras del nuevo comandante de la compañía con las que intentara frenar los murmullos tratando con ellas, de señalar las características de su mando no fueron del todo eficaces. Y entonces mi buen teniente se ofreció para recibir peticiones y reclamos. Una verdadera jauría se le fue encima, le pidieron de todo, se quejaron por todo, bueno le hicieron para hacerle ver que el no les agradaba, en ningun momento por que pensaran que alguna de esas peticiones será resuelta.
Ya con la cancha medianamente rallada y muy a favor mio, nos pusimos de acuerdo para continuar a la mañana siguiente, seria visitando los puestos adelantados de observación y en terreno entregar los planes tácticos y técnicos de los fuegos de morteros planificados para dar apoyo al batallón durante el inminente ataque a las unidades argentinas.
La noche no fue muy distinta a las demás en un ambiente de mucha camaradería nos juntamos todos los oficiales en la casa patronal de La Estancia Los Cóndores, que por aquel entonces hacia las veces de Casino de Oficiales, siempre al calor de algunas copas se contaron anécdotas, chistes e historias, a estas horas por lo general se vivían momentos de relax y mucha amistad, como es, por lo demás muy típico en los casinos. Por supuesto que los temas del día fueron los chascarros de los oficiales que recién se sumaban a nuestra unidad, no solo mi nuevo comandante de compañía ya que también nos llego en aquella fecha un contingente de 3 alférez, oficiales recién graduados solo un par de días antes, es decir por fin dejaba de ser yo la última antigüedad de los Oficiales del Regimiento Chillan.
Muy temprano la mañana siguiente, siendo apenas las 5 A M y tal como estaba programado nos juntamos el nuevo comandante de la compañía y yo, mas un conductor y un soldado de escolta y portador de la radio. Los 4 nos embarcamos rápidamente en una de las dos camionetas káiser del batallón y partimos con rumbo a La Montura, que es un cerro con esa forma por donde justo al centro de su cota mas alta pasa la alambrada de 7 hilos que divide a Chile de Argentina. Pero ella, La Montura tiene otra particularidad, no solo la de ser uno de los sectores más altos de la zona, su cara occidental esta cortada a pique por un acantilado lo que permite poder ver todos los terrenos ocupados por las posiciones defensivas de los Cachacos. Por para ello nos era imprescindible cruzar el limite he internarnos algunos metros, no muchos solo 30 o 40 en territorio prohibido, solo así podía hacer la entrega de los planes como corresponde, con los objetivos a la vista y los todos los detalles del fuego programado frente al os ojos.
Así se hizo, dejamos la camioneta con el conductor a media falda en la colina, para que no fuera vista desde las posiciones avanzadas argentinas, los tres restantes, el soldado y los 2 oficiales saltamos la alambrada, avanzamos unos 30 o 40 mts, rápidamente montamos el goniómetro, desplegamos la carta del terreno y comenzamos a reconocer los objetivos seleccionados, corregir o verificar los azimut, las distancias, etc.
Estábamos en eso cuando una llamada por radio desde los puestos de observación propios me indican que justo debajo de donde nos encontrábamos, en el pie del acantilado que teníamos en frente, había un pequeño campamento de no más de 5 carpas. Eran por supuesto argentinas.
El problema, !se estaban levantando¡
Lo mas probable es que escucharon nuestras voces, quizás el vehículo o simple coincidencia, pero la situación se ponía un poco complicada, estábamos de forma ilegal en territorio argentino y a las puertas de un conflicto internacional, por otra parte portábamos con nosotros la documentación con la planificación real de combate de la unidad.
Estos datos que en manos enemigas les permitirían darse cuenta que nuestras fuerzas eran muy débiles y la característica de nuestra misión, -ser señuelo para atraer fuerza- Todo el trabajo de mese y muchos soldados se podía venir al suelo por un pequeño detalle.
Mi buen Teniente y flamante nuevo comandante de compañía, en su segundo día de mando y recién llegado a la frontera se encontraba metido en un tremendo lió, y se se dío cuenta se noto.
Al contrario por mi parte, y al llevar mas tiempo en la primera linea ya haber vivido un par de experiencias parecidas, mas compartir las narraciones de las de otros, compartidas en las noches de casino, me permitía tener la sangre un poco más fría y la mente muy clara.
Me vi forzado a retomar mi liderazgo y ser yo quien dispusiera como salir de la situación.
Mentalmente revise el armamento, sumábamos 2 revólveres y un fusil, ¿munición? -una carga cada uno-.
Ni lo pensé, le entregue el cartapaso con los planes técnicos y táctico al soldado ordenándole que volara a la camioneta y que se fueran inmediatamente al cuartel general a entregar la documentación al comandante del batallón,
a así fue, el pela"o se puso alas en las patas y desapareció cerro abajo.
NOTA: Pela"o se le dice al os soldado conscriptos
Mientras tanto pesque mi buen teniente por un brazo y le dije que me siguiera, así nos pusimos a caminar en diagonal, por un lado alejándonos de la ruta tomada por el soldado y por la otras acercándonos a la alambrada, ya que ella significaba el regreso a la seguridad del territorio chileno. No se cuanto tiempo paso.
Sentimos el motor de la camioneta,
los planos estaban a salvo
ahora a solo debíamos proteger nuestras propias vidas o la vergüenza de ser detenidos en Argentina y en semejantes circunstancias.
Por su parte los Cachacos se habían percatado claramente de nuestra presencia, ya no cabía ninguna duda. Ellos divididos en dos patrullas de unos 7 hombres cada una, corrían bordeando el acantilado unos al sur y otros al norte a fin de subir a la meseta, y enfrentarnos o detenernos.
Nosotros y no se como lo logramos, traspasamos al lado chileno nos pusimos a salvo, la siguiente decisión fue seguir caminando junto a la alambrada, si nos dirigíamos a donde estuvo o podía estar aun la camioneta poníamos en peligro la documentación, seguimos ahora a paso mas tranquilo caminando por una huella al costado de la cerca que nos llevaba rumbo al norte.
No se por que tome esa dirección, no tengo memoria de ello, también se que en el apuro no me comunique ninguna ves mas por radio me desconecte totalmente de mi gente, sabia lo que tenia que hacer pero de verdad que sentía mucho temor, no podía dejarme atrapar con un par de revólveres y un compañero que no atinaba a nada y que estaba muerto de miedo, veía frente a mis ojos que tenia un futuro muy negro por delante.
Apenas avanzados unos pocos pasos vi frente a mí y a no más de 100 mts que por el otro lado de la alambrada, el lado Argentino, pero también siempre pegado a ella se nos acercaba la patrulla enemiga
el corazón me latía muy fuerte como queriendo arrancar de mi cuerpo
por un momento me olvide de mi compañero, me sentía muy solo frente a un futuro incierto. Y para variar, -en que lió me había metido-
Pero es en ese momento que me percato que uno de los integrantes de la patrulla argentina que nos venia a enfrentar, hace un movimiento diferente al de marchas o trotar, el le pone el cargador a su fusil, no se si paso o no bala, el solo verlo poner el cargado me ratifico que la cosa venia muy fea-.
No puedo contar lo que sentí, no tengo palabras para describir que se siente en ese minuto cuando se hiela la sangre. Solo se que tome una decisión, no permitiría que me tomaran detenido. Cuando ya llevaba mi mano en busca del revolver, me di cuenta que gracias a Dios, no estábamos solos, pertenecía a un gran equipo, sentí como la fuerza de las tradiciones mas nobles de los hombres de arma se hacían parte de la solución a mi problema, en mi natural nerviosismo se me olvido o no se me ocurrió pedir refuerzos, pero tampoco fue necesario, por que por territorio chileno y corriendo de norte a sur, también junto a la alambrada a unos 200 mts detrás de los cachacos, apareció una patrulla de mi compañía, eran los mismos que me avisaron por radio de la presencia de los argentinos, que al percatarse de los movimientos de esto en nuestra contra y percibir el peligro de tan desigual enfrentamiento, sin esperar una orden se descolgaron del cerro donde tenían su puesto de vigilancia y corrían en pos de ayudar a su camarada de armas en apuro.
De esta forma las fuerzas se equilibraban, me volvió el alma al cuerpo y cuando uno de los cachacos a tan solo unos pasos de distancia me conmino a detenerme pude responder
no hables conmigo, y señalando con mi mano hacia sus espaldas agregué !conversa con ellos¡
Por efecto de esta maniobra la cosa se tranquilizo y no paso a mayores, fue la iniciativa, lealtad y compañerismo de un Cabo 2° y sus 3 soldados componentes de una patrulla de un puesto de observación, que corriendo cerro abajo en pos de ayudar a sus compañeros que se veían sometidos a tan desigual enfrentamiento los que no solo salvaron mi vida y la de mi acompañante, si no que quizás también impidieron que se encendiera la mecha para detonar un conflicto mayor.
La lealtad de sus hombres y la fuerza de sus convicciones son el arma más importante de un ejército.
Mi buen y recién llegado teniente no pudo tener una mejor recepción, al 2° día en Coyhaique Alto ya tenia un par de experiencias fuertes en el cuerpo. Por mi parte la enseñanza que esta situación me dejo es que nunca estuve solo, me sentí solo si, pero en todo momento habían compañeros de arma preocupados por nuestra situación y dispuesto a cualquier sacrificio -como es tradicional en los verdaderos hombres de arma-
Son estos gestos las experiencias de este tipo lo que me a marcado de por vida. No entiendo si es por suerte o desgracia que conocí
La ¡LEALTAD!, y la lealtad solo se paga con lealtad,
Es de aquí de esta experiencia en tan extrema zona del planeta y en estas espaciales circunstancias donde nace toda mi posterior rebeldía contra el abuso de poder de unos pocos y la consecuente perdida de los valores, es de desde este prisma que juzgo al ejército de Pinochet y por ello tanto me duele cuando escucho que por culpa de la mala conducta de unos pocos aquellos que jamás dieron o recibieron lealtad, sino que por el contrario abusaron de los valores éticos de los soldados basurearon toda la gloria de una institución llena de patriotismo donde la mayoría de los hombres se tratan con respeto y lealtad, enlodan en el alma de Chile todo lo vivido por su hijos soldados
Hoy son mal tratados sicológicamente cientos o miles de soldados chilenos que desde lo mas profundo de su ser siempre han estado y están dispuesto a ofrendarse al servicio de mi país.
Sin ver mas allá que la punta sus narices meten a todos en el mismo saco y por desgracia no todos los chilenos entienden lo que son estos profundos valores de los hombres de armas, los acontecimientos de la historia reciente en torno a la violación a los Derechos Humanos los mantiene ciego aunque frente a sus ojos hay 500 años de tradición casi intachable de un ejercito vencedor jamás vencido.
Me quedan mas cosas por contar por lo que continua…….
Existen otros encuentros y muchos eventos más, no solo durante la emergencia con Argentina, si no que también en el periodo de estudiante, en los años que viví en Tierra del Fuego y los días negros de mi estadía en la zona central, tiempo que fue muy duro por que conocí a el supuesto enemigo interno y las prácticas anti-democráticas de mis propios compañeros de armas.
Mi rebeldía y sus consecuencias…….
He puesto mi esperanza en este Blog, para poder reconstruir el pasado y a partir de ello, entender mis acciones e inacciones, pienso en esta idea como una forma de saber realmente quien soy, y por otra parte dar a conocer a los demás una gran cantidad de eventos vividos y escuchados, con respecto al periodo entre lo que fue la UP hasta los días de hoy.
Son historias entretenidas, anecdóticas, pero también tiene una parte muy trágica, es decir son hechos reales. como la vida.
Acompáñenme en esta aventura, yo los invito a escribir y compartir su verdad, o simplemente a leer y tratar de entender un poco de lo que nos toco vivir.
Para leer otros Posteos:
- Por Chile, todo por Chile
- Mi Capitán yo yo yo
- Yo en los zapatos del Presidente Pinochet
- Treinta años después regresé al Alcázar de las 100 Águilas
- EXONERADO
- Hombres que lloran. Soldados!!!
- Alpatacal, 120 Cadetes chilenos conquistan Buenos Aires

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Mónica Vergara dijo
Me hicíste vivir tus momentos, sentír el miedo que congela y latír mi corazón fuerte cuando temíste por tu vida, eso hace un buen escritor , transmite y hace vibrar..de esta forma permite poder amar a quien muchas veces creemos nuestros enemigos.
FELICITACIONES MANUEL!!
31 Julio 2009 | 07:52 PM